Otro año más que nos deja y uno nuevo que comienza. La de cosas que pueden pasar en 365, en semanas, días, horas e incluso en segundos que cambian nuestras vidas sin darnos cuenta o siendo conscientes. Muy largo se me antoja este periodo de crisis que inicialmente ni fue vista ni atendida. Cada día aumenta el número de parados, de familias con problemas para salir a delante. Y mi único deseo para el 2014 es que todo mejore, que la vida siga su curso de forma sana y llevadera para el común de los mortales.


     No podemos cambiar el mundo y menos aún luchar contra molinos de viento. Aún así, pensar que la vida mejora a cada segundo que pasa, suele ser agradable. Vivir en armonía con los que nos rodean sin comunicación violenta, como dice el psicólogo estadounidense Marshall Rosemberg, puede ser un buen comienzo. Una gran oportunidad de vida usar esa comunicación con nosotros y nuestros seres queridos. Y si a todo eso le sumamos una buena dosis de optimismo y grandes cucharadas de esperanza, conseguiremos un plato perfecto para comenzar un buen año. Solo queda intentarlo. La re-evolución se encuentra dentro de cada sujeto y la comprensión sumada a la solidaridad consiguen grandes cosas.

     Querido lector que me acompañas desde el principio, casi tres años, o desde hace poco, ¡TE DESEO LO MEJOR EN EL 2014 Y SIEMPRE! ¡FELIZ NAVIDAD!

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