Esta receta surgió por casualidad, un accidente culinario que al final encantó a los invitados que tenía ese día en casa. El paso a paso es muy sencillo. Por cierto, con esta crema participo como salsera invitada del blog Las salsas de la vida, de mi amigo Tito. Si les apetece conocerme un poco más, les invito a pinchar en el enlace y leer la entrevista. 

INGREDIENTES: una cuña de queso roquefort, un botellín de cerveza sin alcohol. La cerveza es sin alcohol porque yo debo evitarlo y el queso puede ser cabrales o azul pero tampoco puedo tomarlo porque no tolero la leche de vaca. 

Los accidentes culinarios los he tenido con cerveza sin alcohol y con fino, en el primer caso se me derramó encima cuando abrí un botellín al lado de la cuña. En el segundo, el del fino, uno de los invitados vertió parte de la copa sobre el queso al dar un traspiés. Me gusta más con fino, pero como hoy en día debo evitar las bebidas con alcohol, prefiero la cerveza.  

ELABORACIÓN: en un plato llano colocamos la cuña de queso y la aplastamos un poco con un tenedor. Seguidamente, le añadimos unas gotas de cerveza y mezclamos. Se trata de que quede una crema uniforme como la de la foto, por lo que incorporaremos la cerveza poco a poco y mezclaremos las veces que sean necesarias hasta lograr el punto deseado. Si sobra reservarla en un recipiente que para acompañar carnes, por ejemplo, que también está riquísima.

CONSEJOS:
* Como líquido se puede usar cerveza con y sin, vino fino, cava o sidra.
* La receta se puede elaborar con queso azul, roquefort o cabrales. 
* Aplastar con paciencia y un tenedor, hasta formar una pasta uniforme.
* Ojo porque no debe quedar líquida, sino como un puré.
* Añadir líquido a demanda y poco a poco.

RECETAS EN LAS QUE USO ESTA CREMA (con alguna variante):

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