¿Cómo podría disfrutar de una
sobremesa tomando algo que no contenga alcohol pero que me permita
acompañar al resto de los comensales? En
esas me encontraba yo, dándole vueltas a la cabeza, y debo reconocer
que no se me ocurría nada. De repente apareció mi marido con este rico
cóctel de Amareto sin alcohol.
¿Cómo lo preparó? Me dejó con la boca abierta cuando me lo contó.
Sencillo, fresco y agradable. Además, ni midió, ni pesó, ni nada por el
estilo. Cogió Amareto sin alcohol, que solemos comprar y por suerte
había en la nevera, hielo picado en la Thermomix, un poco de refresco con gas sabor manzana bien
frío (en Canarias hay una bebida que se llama Appletiser) y listo para tomar. Ya sé que no se trata de un cóctel como tal y tampoco de algo espectacular, pero
de no poder tomar nada a tener una opción… ¡Qué alegría! ¡Solo cambió el hielo
picado y eso modificó todo!

Quisiera
aprovechar esta entrada para comentarles que hoy hace exactamente dos años
abrí este blog. Me movió la intención de compartir mi experiencia con la
comida tras detectarme una enfermedad que me limitaba en el terreno alimenticio. La posibilidad de que los platos sirvieran de inspiración a otras
personas que ya no podían tomar los alimentos de la forma habitual a la
que estaban acostumbrados resultaba muy motivadora. En ese momento desconocía por completo que me
iba a aportar tantas alegrías al cumplir, con el transcurrir de los
meses, sobradamente mi objetivo. No encuentro palabras para expresar la
emoción que produce recibir mensajes en el blog o privadamente para
dar las gracias por las recetas publicadas. ¡Qué felicidad! ¡Ayudar
resulta tan gratificante que me falta vida para agradecer lo recibido!

¡Brindo por ustedes para agradecer estos dos años acompañándome! ¡Gracias por estar ahí!

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