En el mundo existe una gran variedad de uvas. En algunos libros aparece la cifra de 10 000, mientras que en otros pone que cerca de 20 000. ¡Imagínate! No todas las uvas se usan para hacer vino y menos aún para elaborar vino blanco. Seguro que muchas de las que te mencione a continuación (que son una pequeña selección) te sonarán o quizás sea el momento de animarte a  comprar vino blanco y descubrir nuevos aromas, matices y sabores.

Cómo maridar el vino blanco

En cuanto a qué vino comprar, pues no sabría decirte, ya que es cuestión de gustos. Por eso te hablaré un poco de las diferentes uvas empleadas para la elaboración del vino blanco y con qué maridan. Si bien, te diré que a mis amigos y familiares les encanta el Viña Esmeralda, elaborado con gewürztraminer y mocatel, y que marida muy bien con aperitivos de marisco, pescado y patés.

Tipos de uvas usadas para el vino blanco

  1. Airén. Una de las más abundantes en el territorio español, sobre todo en Castilla-La Mancha y la comunidad de Madrid, así como en menor proporción en Valencia, Murcia y en algunas zonas de Andalucía (donde es más conocida como Ailén, tal y como la llamaban en el siglo XV). Produce unos vinos suaves, afrutados, aromáticos Se emplea en vinos ligeros y para la producción de brandy. Marida con quesos, pastas, arroces, pescados y mariscos.
  2. Albariño. Se trata de un tipo de uva que se cultiva en Galicia y en toda Europa. Notas cítricas y florales; envolvente y fresco en boca. Maridaje: quesos suaves, carnes blancas, pescados gelatinosos, pulpo, marisco, arroces cremosos o que lleven pescado y comida japonesa, entre otras.
  3. Garnacha blanca. Según parece, su origen se centra en Aragón y con los años se fue extendiendo a Cataluña, La Rioja y Navarra. Los vinos resultantes suelen tener alta graduación alcohólica y cuerpo. Gustativamente, entrada dulce y fresca; untuoso y persistente en boca. Intensidad aromática, con notas de fruta blanca y tropical, así como florales. Maridaje con pescado, ensaladas de pastas y arroces ligeros con toques marinos o mixtos, así como orientales. También funciona muy bien con chocolate y postres.
  4. Godello. Presente, sobre todo, en los vinos blancos con D.O. del Bierzo (León), D.O. Monterrei y Valdeorras (Ourense, Galicia) y Portugal. Se adaptan muy bien a la fermentación en barrica. Vinos secos y con gran acidez; aromas florales y frutales (recuerda a la manzana). En boca, ligeros y de persistencia media. Marida muy bien con el típico pulpo a feira, así como con pescados y mariscos.
  5. Hondarribi zuri. Se cultiva sobre todo en Guipúzcoa y Vizcaya, y es la reina del Txacolí. Da lugar a vinos de color amarillo pálido, ligeros, frescos y ácidos. Con aromas cítricos delicados, notas florales y vegetales. Maridaje: marico, pescado, verduras, picoteo.
  6. Macabeo o viura. Propia de zonas como Aragón, Castilla-La Mancha, Cataluña, Extremadura, Navarra y Valencia. Aunque la parte de España donde más presencia tiene es en las bodegas de La Rioja. Con esta variedad se consiguen estupendos vinos blancos dulces y también secos, y espumosos ligeros. De acidez equilibrada y  agradable, fresco en boca. Con aromas de fruta blanca y florales anisados de intensidad media. Marida con tapas, quesos, ahumados, marisco, pescados y verduras.
  7. Malvasía. Originaria de Asia Menor, se fue extendiendo a través de la cuenca mediterránea. Hoy en día existen plantaciones, por ejemplo, en Australia, Brasil, California, Francia, Italia, Portugal. En España se cultiva en Canarias, Cataluña, La Rioja, Levante, Madrid, Navarra y Toro (Zamora). Los caldos que se obtienen suelen ser aromáticos, ácidos y no muy amargos. Maridaje: pescados, cordero, quesos.
  8. Moscatel.  De cultivo en numerosos países: Argentina, Australia, Austria, Estados Unidos, Francia, Grecia, Italia, Portugal y Sudáfrica, entre otros. En España se cultiva, principalmente, en Andalucía y Valencia. Los vinos moscatel seco van muy bien con platos de pescado y marisco. Los moscatel dulce, gracias a su toque de acidez y frescura, son muy adecuados para postres y aperitivos (como quesos fuertes, por ejemplo).
  9. Treixadura. Tradicional en Galicia (Rias Baixas) y con D.O. Ribeiro. Los vinos obtenidos con esta uva se caracterizan por ser aromáticos, con cuerpo y acidez equilibrada. Ideal para pescados, mariscos, quesos frescos y ensaladas.
  10. Verdejo. Autóctona de Rueda con D.O., aunque en algunos libros aparece que estas uvas proceden del norte de África. Permite fermentación y crianza en barrica. Da lugar a vinos frescos, equilibrados, aromáticos. Marida estupendamente con pescados, mariscos y ahumados.

Algunos trucos para el maridaje con vinos blancos

  • Vinos blancos dulces: estos maridan muy bien con comidas dulces, pues se reforzarán los sabores, y con aquellas que son ligeramente saladas.
  • Vinos blancos ácidos: en ese caso, resultan adecuados para comidas algo grasas. Con las dulces, el vino perderá un poco la intensidad de la acidez.
  • Vinos blancos muy ácidos: no sería el más aconsejable para tomar con, por ejemplo, un postre muy dulce. Se trata de opuestos que no se acompañan bien.
  • Carne de pollo o pavo: si están elaborados con especias, por ejemplo, o con alguna fruta, podría combinar con un blanco semi e incluso afrutado. Todo depende del sabor final en boca de todos los ingredientes del plato.
  • Marisco: para resaltar el sabor de este alimento, jugar con vinos jóvenes, ya que acompañarán perfectamente.
  • Pescados: siempre habrás oído que el  pescado marida a la perfección con vino blanco. Ahora, si se trata de pescados con un sabor fuerte, mejor un blanco crianza e incluso un tinto.
  • Pastas: aquí dependerá de la salsa y del resto de ingredientes, igual que con las carnes, para consumir un vino blanco. Es importante conocer el sabor en boca de todos los ingredientes del plato y que el resultado sea suave.
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