Las delicias de la gastonomía alemana

No hay nada que me guste más que viajar a través de la gastronomía y descubrir nuevos sabores, olores, lugares. Una experiencia que colma los sentidos y nos hace abrir la mente. ¿A ti también te agrada recorrer el mundo? Uno de los países que me encantaría visitar es Alemania; su cocina me pierde, aunque existan preparaciones que debo adaptar. Precisamente el domingo pasado, Olivia, una buena amiga mexicana, me desconsoló hablándome de un restaurante en el que sirven platillos de Alemania deliciosos. Hasta ese momento, reconozco que desconocía por completo la afición mexicana a dicha comida.

En mi caso, un plato que no puede faltar en mi mesa, y que he logrado adaptar, es el codillo, me vuelve loca. Los ahumados igualmente resultan un manjar de dioses y es que la comida alemana no solo se caracteriza por el codillo, las cervezas y las salchichas. ¿Cuáles serían los platos más típicos? Intentaré explicarte algunos, a ver con cuál te quedas de todos ellos y si los conoces todos:

  1. Eisbein o mi adorado codillo de cerdo. En concreto se trata de la parte donde se forma el codo de la pata delantera del cerdo. Existen varias formas de cocinarlo: cocido o al horno. Personalmente me gusta combinar ambos procesos para que la carne quede jugosa y la piel dorada. Si pruebas a bañarlo con un poco de cerveza alemana intensificarás su sabor. Además, en Berlín se suele servir con un puré bien rico de guisantes.
  2. Kartoffelpuffer. Este plato es típico de toda Alemania (aunque su nombre varía dependiendo de la región), así como de Austria, Luxemburgo, Polonia y Ucrania, entre otros. Se trata de unas tortitas de papas, cebolla, huevo, harina de trigo, sal y perejil. Si no las has comido, te animo a prepararlas y acompañarlas como hacen ellos con un puré de manzana. Una delicia. Los ingredientes para 4 personas serían 1 cebolla pelada y rallada, 500 gr de papas peladas y ralladas, 1 huevo mediano, sal, perejil seco o fresco bien picado, 15 gramos de harina. Mezclar todo hasta obtener una masa homogénea, calentar aceite (como un dedo, que cubra un poco la base) y freír las tortitas hasta que los bordes estén bien dorados.
  3. Königsberger Klopse. Jugosas albóndigas de carne de la zona de Berlín y alrededores (en concreto, las región de Prusia Oriental) que se sirven acompañadas de una crema de alcaparras y arroz o papas cocidas. Básicamente, se elabora con la mezcla de carne de vaca (o ternera) y cerdo, añadiendo arenque en salazón triturado, especias, cebolla y ajo.
  4. Leberkäse o fleischkäse. Embutido tradicional de la región de Baviera y popular en toda Alemania, consistente en carne de ternera y de cerdo, tocino, cebolla, orégano y sal. Los ingredientes se ponen en salazón, de ahí su color rosa. Fuera de Baviera no se coloca la carne en salazón y además añaden especias que le confieren un sabor diferente. Habitualmente se sirve acompañado de panecillos o de bretzels.
  5. Pfälzer saumagen o simplemente conocido como saumagen. Esta especie de salchicha grande se caracteriza por ir rellena de diversos tipos de carne, salchichas, especias varias (como cardamomo, pimienta, etc.). Todos los ingredientes se introducen en la tripa o estómago de cerdo y después se cuece. La manera de servir es cortando rodajas gruesas acompañadas de papas fritas.
  6. Rouladen o rinderrouladen. Comida tradicional alemana y austriaca que suele acompañarse de col o puré de papas. La receta se elabora con filetes grandes de ternera rellenos de cebolla, pepinillos, tocino y, a veces, carne picada. Luego se hacen unos rollos (tras colocar el relleno) que se atan y condimentan con sal, mostaza y pimienta.
  7. Schweinebraten o asado de cerdo. En este plato se usan como ingrediente principal partes del cerdo (hombro, jamón, espalda…) estofadas y horneadas. En la zona de Baviera lo bañan con jugo de carne y cerveza oscura, mientras que en Austria se suele aderezar con ajo y comino.

Espero haberte descubierto algún plato nuevo y también me encantaría conocer tus experiencias. ¿Vives en México y has visitado el restaurante que te menciono al principio? Si es así, cuéntame qué te pareció. Si nunca has estado en ese restaurante, pero te gusta la comida alemana, ¿conoces los platos que te menciono? ¿Haces alguno en casa? ¿Qué te gusta más de la gastronomía alemana? En mi caso, adoro el codillo, la torta de papas, las salchichas y los ahumados.


Pasta al pesto sin lactosa

Lazos al pesto sin lactosa, una receta que encanta tanto a niños como adultos por la combinación tan interesante de sabores. En casa nos gusta mucho y de vez en cuando nos damos una alegría. Además, en esta ocasión he aprovechado que una amiga me trajo un queso curado estupendo sin lactosa que rallé, como podrán ver en las fotos, y que estaba para chuparse los dedos.

Receta de pasta al pesto con queso sin lactosa



El pesto es una salsa fría originaria de Liguria (Italia). Suele usarse para acompañar pastas como espaguetis, macarrones, etc. En un principio se hacía en mortero, machacando y ligando los ingredientes. Precisamente, pesto significa machacar. Hoy en día existen múltiples aparatos como la batidora que nos permite acelerar el proceso de elaboración. Una receta sencilla y sabrosa que todos podrán hacer, hasta los que no son cocinillas.

Ingredientes para la pasta al pesto sin lactosa (para 2-3 personas):

  • 120 gramos de lazos o cualquier otro tipo de pasta que deseen.
  • 20 gramos de piñones.
  • 50 gramos de aceite de oliva virgen extra.
  • 25 gramos de hojas de albahaca.
  • 50 gramos de queso curado sin lactosa.
  • 1 diente de ajo.
  • Agua.
  • Sal.

Elaboración de lazos con salsa pesto:

  1. Poner agua a hervir con un poco de sal  gorda.
  2. Cuando se encuentre en el punto de ebullición, introducir los lazos y mantener al fuego el tiempo indicado en el paquete de la pasta.
  3. Lavar las hojas de albahaca, secar bien y quitarles el tallo porque amarga.
  4. Rallar el queso sin lactosa y reservar.
  5. Introducir en el vaso todos los ingredientes y proceder a triturar con el brazo.
  6. Escurrir la pasta y servir.
  7. Colocar el pesto en un vaso y encima el queso o incluirlo en el momento de triturar, al gusto.
Rica salsa pesto con queso sin lactosa

 

Ingredientes de la receta original de pesto:

  • 25 gramos de albahaca.
  • 8 gramos de piñones.
  • 15 gramos de pecorino rallado.
  • 35 gramos de parmesano o grana padano rallado.
  • 50 gramos de aceite de oliva extra.
  • 1/2 diente de ajo.
  • Una pizca de sal

Consejos y alternativas para hacer pasta al pesto:

  • Si comparan la supuesta receta original de pesto (según algunos libros consultados) con la mía verán que he realizado algunas modificaciones. El queso sin lactosa suma la misma cantidad que el pecorino y parmesano. Además, yo he incluido mayor cantidad de piñones, de ahí que incorporara 10 mililitros más de aceite de oliva virgen y 1 diente de ajo entero.
  • La sal se puede eliminar porque el queso ya le aporta bastante salinidad a esta salsa.
  • En Provenza existe una salsa muy parecida denominada pistú. Esta no incluye queso ni piñones, es decir, se realiza con aceite de oliva, albahaca y ajo, así como una pizca de sal.
  • Algunas personas eliminan el aceite de oliva virgen extra y en su lugar usan caldo de verduras. De esta manera pueden asegurarse de disfrutar de una salsa de albahaca con menor número de calorías que si llevara el aceite.
  • Otra opción es hacer la salsa sin queso, pero le aporta un sabor más que interesante. En el caso de hacerla solo con las hojas de albahaca y piñones necesitará sí o sí una pizca de sal para que no quede sosa.
  • En el caso de no tener problemas de intolerancia a la lactosa, mejor optar por el queso indicado en la receta original para la pasta al pesto.
  • En vez de hacer lazos pueden optar por otras pastas italianas tan típicas como los espaguetis, por ejemplo.
  • Seguir siempre los consejos de cocción de la pasta indicados en la bolsa para que quede en su punto.
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Receta rápida de alcachofas con jamón

Alcachofas con jamón, una receta clásica que a todos gusta. Hoy les comentaré la forma que a mí me parece más sencilla y rápida para prepararlas al comprarlas frescas. La temporada de las alcachofas es entre los meses de noviembre a marzo. En ocasiones se produce una recolección temprana de septiembre a octubre, y una recolección tardía entre abril y mayo. Si bien, la mejor época para comprarlas y consumirlas es en invierno. Por lo que las que les traigo hoy pertenecen a la recolección tardía.

 

INGREDIENTES (para 2 personas): 4-6 alcachofas, 100 gramos de jamón ibérico o serrano en tacos o tiras, aceite de oliva virgen en espray, sal, agua, perejil y limón.
ELABORACIÓN:  quitar todas las hojas externas hasta estar próximos al corazón de la alcachofa, como se ve en la foto. Cortar las puntas y pintar con limón para que no se oscurezcan. En una olla rápida poner agua y las alcachofas con un poco de sal gruesa, unas rodajas de limón y unas ramas de perejil. En el momento en el que suba la válvula de la olla, mantener a fuego medio otros 5 minutos. Cortar el jamón en tiras o tacos, al gusto. Precalentar el horno durante 10 minutos a 180º y preparar una fuente con un poco de aceite de oliva, colocar las alcachofas bien escurridas en la bandeja. Introducir en el horno a la misma temperatura 3 minutos. Transcurrido este tiempo, abrir el horno, rociar con aceite de oliva al gusto (mejor ponerle poco para que no queden aceitosas). Colocar sobre las alcachofas el jamón, cerrar el horno y dejar otros 2 minutos más a la misma temperatura. Si les gusta el jamón más hecho, hornear todo desde el principio (5 minutos seguidos).
CONSEJOS:
* Esta receta rápida de alcachofas con jamón se cocinan en 10 minutos, lo que más tiempo quita es limpiarlas.
* Ponerse unos guantes para que no se les tiñan las manos al limpiar las alcachofas.
* Quitar primero las hojas, luego cortar las puntas y finalmente el rabo o tallo.
* No me agrada  mucho cambiar el sabor de las alcachofas con el limón. Este se emplea para que no se oxide.
* El perejil también se emplea para que no se oxide. De ahí que, al no gustarme el amargor del limón, combine las rodajas de limón con ramas de perejil.
* Así como les he comentado que cada horno es un mundo y de ahí que los tiempos varías, hay que mirar las indicaciones de la olla rápida porque los tiempos también dependen de lo nuevas o antiguas que sean estas. Por lo que resulta aconsejable recordar cuánto tardan en cocinarse las verduras enteras en vuestras ollas y aplicar ese tiempo a las alcachofas.
* Las alcachofas se pueden rellenar con huevo picado, un poco de pan rallado y jamón, por ejemplo.
* Esta misma receta se puede hacer con alcachofas de bote que están cocidas ya. Solo tendrían que hacer el paso del horno.
* Fuera de temporada pueden utilizar también alcachofas congeladas. Estas se cocinan siguiendo las indicaciones del paquete. Si bien, una forma muy rica es calentarlas en la sartén y cuando esté a punto de cumplirse el tiempo indicado en la bolsa, añadir unos dientes de ajo bien picados y el jamón.
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Receta sencilla de merluza con verduras al vino blanco

La receta de hoy es bien sencilla. Aunque no sepan cocinar, podrán hacerla sin complicación alguna. Unos lomos de merluza con verduras al vino blanco. 

 

INGREDIENTES (para 2 personas): 2 o 4 lomos de merluza (dependiendo del tamaño, también pueden ser filetes), zanahorias baby o en trozos, 100 gramos de guisantes, 1 cebolla hermosa cortada en finos gajos, aceite de oliva virgen en espray o unas cucharadas, sal, 1 hoja de laurel, 250 mililitros de vino blanco
ELABORACIÓN: verter un poco de aceite en el fondo del recipiente en el que vayan a cocinar el plato completo, pochar la cebolla y dorar la zanahoria. En cuanto la cebolla comience a adquirir un tono trasparente, agregar el vino blanco, la sal y una hoja de laurel. Cuando rompa a hervir, bajar el fuego a temperatura media, tapar y cocinar durante unos 15 minutos. Vigilar que el vino no desaparezca, si observan que mengua, añadir un poco de agua. Poner los guisantes y la merluza con la piel mirando hacia arriba, mantener en el fuego 5 minutos y apartar. Dar la vuelta a los lomos y se terminarán con el calor residual.
CONSEJOS:
* Una opción son las zanahorias congeladas. Las venden en bolsas en grandes superficies. Eso sí, cuando hagan el plato, ponerlas en el recipiente una vez la cebolla esté pochada. Al ser congeladas soltarán agua y si las colocan junto con la cebolla, esta no adquirirá color, se guisará con el agua.
* Los lomos de merluza también sirven los congelados.
* En el caso de que la merluza tenga poco grosor cocinar solo durante unos 3 minutos.
* El vino blanco que sea de buena calidad para enriquecer el plato.
* En lugar de agua, una alternativa es incorporar caldo.
* Igualmente, una pastilla de caldo dará mayor sabor.
* Quienes disfruten sin problemas ni alergia de la pimienta, aderezar la merluza y las verduras con esta especia.
* Para los amantes de las verduras al dente, mejor cocinar 5 minutos menos.
* Ojo, si la merluza es fresca, limpiarla bien. No les vaya a suceder como a mí que se me quedaron algunas escamas (como se ve en la foto) y no hay nada más desagradable que las espinas y las escamas en el pescado.
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Muslo de pavo al horno con verduras a la plancha

El pavo se caracteriza por ser una carne que aporta unas 160 calorías por cada 100 gramos, así como un bajo contenido en colesterol. Además de ser rica en ácidos grasos, lo que hace que sea aconsejada en las dietas de personas con problemas cardiovasculares. Rica en vitaminas del complejo B como B1, B3, B5, B6, B12, biotina) y minerales como fósforo, hierro, magnesio, zinc. Tal vez no seas conscientes de los beneficios de estas vitaminas y minerales. Por ejemplo, la carencia de vitamina B12 en nuestro organismo puede favorecer la aparición de desórdenes neurológicos.

 

INGREDIENTES (para dos personas): un muslo de pavo, un trozo de calabaza, un manojo de espárragos, 6 cebollas pequeñas, 2 papas medianas, sal, ajo en polvo, orégano, tomillo, 1/2 vaso pequeño de vino blanco, 3 dientes de ajo.
ELABORACIÓN: pelar las papas y las cebollas, disponerlas en una fuente de horno, disponer el muslo de pavo encima. Triturar los dientes de ajo, un poco de orégano, vino blanco, tomillo y un poco de sal. Verter este preparado sobre el muslo de pavo y las verduras e  introducir en el horno precalentado a 200 grados. Mantener a 180 grados durante 20 minutos y a los 15 pinchar el muslo de pavo para comprobar si está hecho, así como darle la vuelta y aderezar. En una sartén asar la calabaza troceada y los espárragos con un poco de sal por encima.

 

CONSEJOS:
* Darle la vuelta al muslo de pavo a los 15 minutos
*Vigilar que el pavo no se pase de cocción. Pinchar con un tenedor, observar si sale sangre.
* Aprovechar los restos que quedan en el vaso de triturar el adobo, incorporar agua para regar el pavo al darle la vuelta..
* Para que el muslo quede bien sabroso, mantenerlo una hora como mínimo en un adobo idéntico al que vamos a emplear en la cocción.

 

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Cupcakes de chocolate y naranja aptos para intolerantes a la lactosa

En diciembre de este año decidí
apuntarme a un curso de cupcakes por internet y debo  reconocer que salí
encantada. Raquel Gómez, la maravillosa profesora, se mostró muy atenta a la hora de
adaptar cada receta a mi situación de alergias e intolerancias. ¡Estoy
encantada y muy agradecida! Por si quieren información sobre los cursos que
imparte, pueden ir a mi dulce taller e informarse de las
variadas clases que ofrece. Aquí va una de las fotos, fruto de lo aprendido: cupcakes de chocolate y naranja aptos para intolerantes a la lactosa. 

 

Ahora puedo prepararlos para los peques de mis amigas, que los disfrutan y eso
me encanta. Digo los peques de mis amigas porque nosotros no pudimos tener
niños y creo que una de las cosas más gratificante es endulzar la vida de
nuestros pequeños. Bueno, a mí me produce una gran felicidad. Por el contrario, comerlos me empalaga, me quedo solo con la base (que me encanta) y, a veces, un pelín de la crema. ¡Ya saben que no soy mucho de dulce!

Cupcakes de naranja y chocolate sin lactosa

Estos cupcakes que les
muestro hoy los hice para una criatura preciosa, Aroa, la hija mayor de unos buenos
amigos, Nacho y Erika. ¡Si vieran la cara que puso cuando los vio! Se me saltan
las lágrimas de la emoción al recordarlo. Bueno, que me lío, vamos allá con la
receta. Hoy pondré solo una, porque cada color es un sabor diferente. Comenzaré
por los de chocolate y naranja, ¡un auténtico vicio!

 
INGREDIENTES PARA LOS CUPCAKES:
40 ml de aceite de oliva suave, una cucharada y media de levadura, 80 ml de
mermelada de naranja, 150 gr de azúcar, 120 gr de harina de repostería, 120 ml de leche sin lactosa o de soja (para los alérgicos a la lactosa, ya que estos
no pueden usar leche sin lactosa, también se podría emplear leche de coco, por
ejemplo), 3 cucharadas de cacao puro sin azúcar, una pizca de sal, ralladura de
la piel de una naranja (ojo, sin la parte blanca que amarga) y una cucharadita
de extracto de naranja. 
 
ELABORACIÓN: precalentar el
horno a 170º, calor arriba y abajo, sin ventilador. Preparar la
bandeja de cupcakes con las cápsulas y reservar. Tamizar la harina con la
levadura, la ralladura de naranja y el cacao en polvo y también reservar en un
bol. Mezclar el extracto de naranja con la leche. Batir el aceite con el azúcar
y la mermelada de naranja hasta que todo este bien incorporado. Acto seguido,
añadir la mitad de la harina y mezclar bien, poner la mitad de la leche y
volver a mezclar. Repetiremos este paso una vez más con la harina y la leche
restantes. Ojo, no sobre batir. 
Si quieren hacerlo en Thermomix, pueden,
siguiendo los pasos indicados y siempre mezclando unos 20-30 segundos (fijarse por si necesitara un poco más de tiempo o velocidad para incorporarse) a velocidad
2 como mucho para que se nos estropee. Ahora toca colocar la mezcla en las
cápsulas, para lo que podemos ayudarnos de una cuchara, un medidor e incluso un aparato de estos que
sirven para sacar bolas de helados, eso es lo que yo uso y me va muy bien
(recuerden que solo debemos llenar 2/3). Metemos en el horno entre
20-25
minutos, dependiendo de cada horno, como digo siempre, y no lo abriremos
hasta
que transcurra todo el tiempo, salvo que veamos que se nos están
quemando ¡ja,
ja, ja,…! Para comprobar que están hechos, pinchamos con un palillo,
por ejemplo. Habitualmente se dice que este debe salir limpio, yo
prefiero que quede un poquito manchado, mínimamente, para que con el
calor se
termine de hacer una vez lo saquemos del horno. Si sale manchado, no un poco,
sino bastante, los dejaremos unos 5 minutos más y comprobaremos. A
continuación, a reposar unos 5 minutos,
no más porque si no con el vapor podrían despegarse las cápsulas, y
después los pasamos a una rejilla para que se enfríen unas 5 horas
como mínimo antes de guardarlos o de decorarlos. Podremos conservar los cupcakes en
un recipiente hermético durante unos 3 días. No meterlos en la nevera porque se
pondrán duros y secos.

INGREDIENTES BUTTERCREAM: 110
gr de Crisco a temperatura ambiente, 550 gr de azúcar glas tamizado (ojo, debe
ser azúcar glas, impalpable), 50 ml de leche
sin lactosa (de coco, soja,…), 1/2 cucharadita
de extracto de
naranja, unas gotas de colorante naranja
 
ELABORACIÓN DE LA BUTTERCEAM: poner en un bol la grasa de Crisco a temperatura ambiente, la leche, el extracto
de naranja y la mitad del azúcar glas tamizada y batir bien hasta mezclarlo.
Añadimos el resto del azúcar glas poco a poco y seguimos batiendo unos 5
minutos hasta conseguir una crema suave. Ahora toca en este punto probar para
ver si tiene el punto de naranja que nos gusta o necesita más. Acto seguido,
añadir el colorante en gel poco a poco porque tiñe enseguida. Se puede
conservar en la nevera y en un recipiente hermético durante 1 semana. ¡Ah, la buttercream se puede hacer en la Thermomix! Poner la
mariposa, velocidad 1, durante 1 minuto con la mitad, tal y como indico
arriba.
Luego iremos incorporando el azúcar de la misma manera y velocidad, otro
minuto. Probar y ver si hace falta más esencia de naranja e introducir
un pelín
de colorante (puede ser rojo con amarillo, ojo, poco rojo), momento en
el que mezclaremos unos 4 minutos a velocidad 3 y 1/2.
PARA DECORAR:
necesitamos una manga que puede ser desechable, boquilla 2D o 1M, ponemos la manga recta y a unos centímetros del cupcake. Empezamos de dentro
hacia afuera y en el sentido contrario a las agujas del reloj, siempre haciendo
la misma presión (todo es cuestión de práctica). Cuando terminemos es muy
importante no separar bruscamente, simplemente dejamos de apretar y
apartamos suavemente. Listo, así habremos conseguido una rosa de
buttercream. No se preocupen si no les ha quedado bien, lo pueden quitar y volver a empezar. Yo suelo ponerla la manga cargada en la nevera antes de usarla, así adquiere más consistencia. Si está muy dura, no hay problema porque a medida que apretemos se va a ir ablandando. Y para dar el toque final, pueden comprar bolitas, adornos de fondant, flores, virutas,… a fin de decorar
las flores. Seguro que les quedan geniales.
¡Espero que les haya gustado la
receta!