Restaurante La Kitchen, un lugar en el que comer tranquilamente con limitaciones alimenticias

En diversas ocasiones les he hablado de mi experiencia algunos restaurantes españoles. Antes de comentarles mi grata visita al restaurante La Kitchen, en Madrid, quisiera recordarles que a las personas con enfermedades inflamatorias digestivas, como es mi caso, nos resulta complicado comer fuera de casa por nuestras limitaciones alimenticias. Cada paciente tiene una serie de alergias e intolerancias, además de no poder ingerir múltiples especias picantes e irritantes, tales como pimienta, curry, cúrcuma, tabasco y jengibre, entre otras.

 

Uno de los mayores problemas a la hora de salir a tomar algo fuera de casa o de viajar es saber dónde puedes comer. Cada día hay más concienciación con veganos, vegetarianos, celiacos y alérgicos a marisco, mostaza, huevo, lactosa y frutos secos. Sin embargo, no se tiene en cuenta a todas aquellas personas con enfermedades inflamatorias digestivas, colon irritable y úlceras digestivas. Es más, la mayoría de la gente suele mirarles raro cuando dicen que no pueden comer determinados alimentos. ¿Qué tienen en común aquellos que padecen las patologías mencionadas anteriormente? Simplificando muchísimo, que no pueden tomar picantes ni irritante. Cuando digo esto, hablo de especias picantes, algunas de ellas mencionadas al principio. No excluyo de mi alimentación la cebolla, el puerro o el ajo porque sí que los puedo consumir.Existe la falsa creencia de que los productos naturales son buenísimos para el organismo. Algunos individuos toleran mejor determinados químicos que un poco de jengibre, tan valorado hoy en día. Incluso en numerosos restaurantes te comentan que dudan mucho que vayas a tener problemas porque trabajan con todo natural y casero. Esto genera un poco de desconfianza en quienes padecemos estas enfermedades porque lo natural no siempre es sano; como digo, depende de quién lo consuma. En Madrid me sucedió algo que hoy en día me hace reír. 😃Uno de los camareros de un restaurante me preguntó si era muy alérgica o poco a un determinado producto. Me entraron ganas de decirle que eso es como estar medio embarazada, pero me contuve. Le expliqué que era alérgica, probarlo e ingresarme en un hospital.

A veces descubro lugares en los que me hacen sentir tan cómoda que me encanta compartir la experiencia con todos ustedes. Ya saben que nunca digo que tengo un blog cuando voy a estos establecimientos. Al final de las comidas (tras pagar, cuando salgo por la puerta) suelo preguntarles si les parece bien que publique un artículo en mi blog, recomendándolo a aquellas personas que padecen enfermedades como la mía. Creo que de esa forma descubro la realidad del establecimiento, cómo tratan a todo el mundo, a cualquier comensal. Este es el caso. Hace unas semanas recalé en el restaurante La Kitchen, en Madrid, y me sorprendió gratamente. Alfonso Merino Tamayo, socio y encargado, nos atendió muy amablemente y se ocupó de que no existiera ningún problema con mi alimentación. Afortunadamente, todo me sentó de maravilla, por lo que lo recomiendo a todos aquellos que tengan problemas alimenticios.  Además, en la página pueden ver cómo en menús de grupos ofrecen un menú para celiacos y otro para vegetarianos, y también cuentan con un menú diario por 17 € con pan, bebida, postre e IVA incluidos.

Una cosa que siempre aconsejo es que primero llamen por teléfono y hablen con el restaurante al que vayan a ir. Si tenemos problemas y buscamos dónde comer tranquilamente, no esperemos llegar y besar el santo. ¿Qué quiero decir con ello? Algo muy sencillo, llamen con varios días de antelación al restaurante al que deseen ir. De esta manera podrán comentar detenidamente sus particularidades y darán tiempo para que en cocina adapten, si fuera necesario, los platos a sus necesidades. La cocina de un restaurante es un lugar donde un grupo de personas se dejan la piel cada día, un trabajo duro y, en ocasiones, poco valorado. Si queremos que nos traten con esmero, lo mínimo que podemos hacer es ser considerados con ellos.

Nosotros fuimos a cenar al restaurante La Kitchen al salir del teatro. Nunca habíamos comido allí y nos gustó mucho la decoración, con techo abovedado, simulando una cueva. Tomamos dos platos para compartir. Unos huevos rotos con foie y jamón ibérico. Una de las particularidades, las papas (patatas) que eran caseras tipo chips. A nosotros nos encanta el foie, por lo que se nos hizo poco, habríamos agradecido un trozo más. La presentación y la combinación nos parecieron estupendas.

Como segundo plato a compartir pedimos un salteado de chipirones con setas de temporada que estaban para chuparse los dedos. En la foto se puede ver perfectamente el tamaño de uno de los chipirones. Un plato contundente si tenemos en cuenta que sirvieron unos cuatro o cinco chipirones salteados.

Para finalizar dos postres, uno para cada uno. En mi caso, uno adaptado a mis problemas alimenticios que no pude terminarme porque ya no me entraba mucho más. De todas formas, mi marido lo disfrutó también que él tiene más saque que yo. ¡Me gustaría que me diera el secreto de dónde lo guarda porque está hecho un figurín!

Mi marido tomó como postre una tartaleta templada de manzana acompañada de mantecado de helado. No me cabe duda de lo bueno que estaba porque no dejó rastro en el plato.

No sé si a otras personas (que pueden comer de todo) les resultará interesante el restaurante La Kitchen. Lo que sí puedo aseverar es que para mí fue una auténtica alegría lograr comer algo un poco más elaborado que un trozo de carne o pescado a la plancha acompañados de verduras. Reconozco que soy inmensamente feliz cuando consigo que me sirvan un plato más trabajado.

Aprovecho para invitarles a seguirme en FacebookTwitter, Pinterest y Google+, así como en la Comunidad de Google+ en la que ustedes pueden publicar sus recetas. Igualmente, les animo a unirse al grupo de Facebook en el que también cualquier persona publica sus platos y fotos de comida.
¡Muchas gracias por la visita!

Restaurante Kazán, un japonés con estrella Michelin en Tenerife

Hoy les voy a hablar de un restaurante japonés con estrella Michelin y ubicado en Santa Cruz de Tenerife capital. El restaurante Kazan abrió sus puertas hace más de 5 años y se caracteriza por una filosofía centrada en comprar la mejor materia prima, una cuidada manipulación de los alimentos y hacer felices a los cliente.

Restaurante Kazán: un japonés en Tenerife y con estrella Michelin

 

Gyozas de mariscos

Antes de continuar debo reconocer que tengo un vicio, no comentar nunca en ningún restaurante que llevo un blog. Me gusta conocer cómo se manejan y se desviven por cualquier cliente desconocido. Esto me da el pulso de la realidad, tanto de la cocina que sirven como del trato en sala.

Con esta tranquilidad que aporta el anonimato decidimos darnos un salto por el restaurante Kazan el día de San Valentín. La guía Michelin España y Portugal 2015 le ha concedido una estrella y desde entonces no habíamos vuelto. Uno se platea con temor ir a un japonés si no puede tomar picante o si debe evitar otra serie de alimentos. Aquí les aseguro que se van a sentir como en casa, pues ponen todo el interés del mundo para que sus clientes salgan satisfechos aunque padezcan limitaciones alimenticias.
Usuzukuri de vieira con caviar de esturión

Para mí hablar de Kazan es hablar no solo de un japonés exquisito en la Isla, con productos de gran calidad, sino también hacerlo de Manuel Crusellas Díaz (Lolo). Él lleva la sala del restaurante, además de ser el somiller, y lo hace con gran maestría. En todo momento se preocupa porque los clientes se sientan como en casa y tengan todo lo que necesitan, aconsejando platos acordes a los gustos de cada comensal desde el momento en el que este manifiesta sus preferencias.

Entre los logros cosechados por este japonés en sus más de cinco años de vida se encuentran la anteriormente mencionada estrella Michelin (guía que los recomienda desde el 2011), dos soles en la guía Repsol 2015, el sexto mejor japonés de España para ABC en 2014 y mejor cocina extranjera para la guía Qué bueno Canariasentre otros tantos reconocimientos.

Carne de wagyu

Respecto a su carta no sabría con qué quedarme porque soy una enamorada de la cocina japonesa, de ahí que cada vez que voy intente pedir platos diferentes. De todas formas, no puedo dejar de mencionar que entre los variados productos que nos ofrecen se encuentra la auténtica carne de wagyu, con sello y certificado de Japón y procedente de la prefectura de Kagoshima.

El precio medio de una cena en este japonés varía bastante dependiendo de si la acompañan con vino (poseen una de las mejores cartas de vino de Canarias) y/o postre, aunque podríamos decir que oscila entre los 35-45 € por comensal.

Sahimi de atún rojo y toro

Ganadores de la semifinal de cocinero del año celebrada en Tenerife

La VI edición del Concurso Cocinero del Año cuenta con una novedad y es que se celebrarán cuatro semifinales. En cada una de ellas se escogerá a dos participantes que pasarán directamente a la Gran Final. La primera semifinal tuvo lugar el miércoles 12 de noviembre en el Hotel Escuela Santa Cruz, en la isla de Tenerife, y englobó las comunidades de Andalucía, Canarias, Extremadura, Murcia, Ceuta y Melilla. El jurado estuvo compuesto por Daniel Franco, Jordi Cruz, Juan Carlos Padrón, Germán Blanco y Joaquín Espejo.
El primer clasificado, Juan Manuel Salgado Domínguez (del restaurante Dani García, Marbella, Málaga), es natural de Badajoz. Estudió hostelería en la Escuela de Hostelería de Cádiz y pese a su juventud, 24 años, ha participado en numerosos congresos junto a Dani García, tales como San Sebastián Gastronómika, Madrid Fusión y Alimentaria.
Juan Manuel elaboró un menú compuesto por tres platos. Como entrante, carabinero con ajo blanco de kimchi. Plato principla, merluza thai. Y finalizó con un postre que denominó yogurt y pasión.
Con el segundo puesto se alzó Adrián Bosh Barrera (del restaurante Tiziano, Hotel Villa Cortés, Arona, Tenerife). Este tinerfeño de 26 años estudió hostelería en la Escuela María Inmaculada y ganó el Concurso Regional de Cocineros de Canarias 2012.
Adrián confeccionó un menú de tres platos. Como entrante un cremoso de papa (patata), salteado de boletus edulis, consomé intenso de ave y aroma de trufa melanosporum. El plato principal, terrina de manitas de cerdo con su caldo y su crujiente, cremoso de liliáceas y emulsión de mantequilla. Concluyendo con chocolate negro semi-picante con clementinas como postre.
La segunda semifinal se celebrará el 25 de marzo de 2015 en Barcelona, incluyendo Aragón, Baleares, Cataluña y Comunidad Valenciana. La tercera en el mes de junio agrupando la Comunidad Cántabra, Asturias, Galicia, La Rioja, Navarra y País Vasco. La cuarta está prevista para noviembre de 2015, englobando Castilla la Mancha, Castilla y León y la Comunidad de Madrid. La Gran Final tendrán lugar en la Feria Alimentaria de Barcelona durante los días del 25 al 28 de abril de 2016, en ella participaran los ocho seleccionados de las cuatro semifinales.Para más información, concreción de fechas y apuntarse como participantes pinchar aquí. ¡Mucha suerte a todos!

Restaurante del Parador de Tordesillas, para no volver

Hace tiempo comenté que publicaría artículos en relación a la capacidad de adaptación creativa de los restaurantes atendiendo a las particularidades alimenticias. Aquellas personas que siguen el blog desde hace ya más de tres años saben que surgió con una finalidad: compartir una experiencia personal de salud. Mostrar cómo te adaptas lo mejor que sabes, cuando te dicen que ya no puedes comer de todo, y comienzas a crear platos sabrosos en base a limitaciones o, por lo menos, lo intentas.

 

En el transcurso de estos casi siete años de enfermedad he descubierto restaurantes a los que puedo regresar con total tranquilidad, otros que únicamente te aportan un asado y poco más, incluso aquellos en los que pasas un mal rato… Hoy hablaré de uno que va en esta última línea. ¡Mejor ni repetir! Cuando un jefe de sala te comenta que no quiere decirle nada al jefe de cocina para evitar problemas y que será mejor que tú, el cliente, te comas lo que te ha servido (aún sin poder tomarlo), nos encontramos en un  lugar poco recomendable. Pareciera indicar que mejor se enferme el cliente que enfrentar una situación de errores en cocina o quién sabe dónde.
Avisados en el Parador de Tordesillas con tres semanas de antelación de los problemas alimenticios y enviado documento con las contraindicaciones, así como alimentos permitidos, nos dirigimos a pasar unas cinco noches de estancia en dicho lugar. La primera sorpresa, que se respira un malestar general. Sumado a que sirven de entrante queso amarillo con un arroz maravilloso lleno de, como es normal, azafrán y demás condimentos que no puedo tomar. Así que ni probarlo.

 

De primero pedí unas verduras a la plancha. Miren la foto y juzguen ustedes mismos si están o no recalentadas y….

 

Sigue la incomodidad del jefe de sala con sus maravillosos comentarios: «Como no puede comer nada  -refiriéndose a mí (cosa incierta, puedo de casi todo, salvo determinadas especias y lácteos)- solo le puedo ofrecer pescado a la plancha con patatas». Soso, aceitoso y con una estética propia de cualquier restaurante o bar que no alardea de preparar ricos platos con un cierto nivel. Vamos, que perfectamente lo encuentro en los bares de playa donde resido y con menos aceite, reitero este punto porque ya han visto el plato fantástico de robellones. Bueno, llega a la mesa el pescado para mí (primera foto) y el especial, que no podía tomar, para mi marido. Juzguen ustedes mismos la creatividad.
Al día siguiente fue cuando nos sirvieron los ricos robellones salteados con ajo. Que, haciendo un juego de palabras, lo que se me «saltan» son las lágrimas de la emoción al ver tan rico baño de hongos. Este entrante no solo resulta insano para una persona con enfermedades digestivas inflamatorias, sino que el colesterol, por poner un simple ejemplo, lo recibe con los brazos abiertos en cualquier cuerpo.

De segundo, este maravilloso pescado a la placha, que si observan detenidamente tiene un buen baño de aceite, menor que el de los robellones, por su puesto. Ahora, la creatividad para presentar platos es bárbara. Nada más hay que mirar los platos del día anterior y este: volvemos a una rodaja de limón, misma manera de cortar las papas (patatas), perejil…
Las ganas y motivación para exponer lo ocurrido en los días sucesivos me flaquean aún cuando han transcurrido ya unos 6 meses de ésto. Lo que les he mostrado en fotografías solo se corresponde con una mínima parte de todo lo acontecido y a unos precios que, si no se hospedan en media pensión (como sí que era nuestro caso, afortunadamente), les van a parecer excesivos.
Al hablar con la directora del Parador, nos comentó que ya otros clientes se habían quejado de la cocina. ¡Aún así no había puesto remedio! Además, nos tocó una habitación supuestamente de las mejores. Digo esto porque el crujir constante de la madera sobre nuestras cabezas cada vez que los de la habitación superior se movían por ella resultaba insufrible. ¡Sí, lo comentamos, pero dijeron que no podían hacer nada! Que se trataba de la madera y no podían remediarlo. Ninguna disposición para cambiarnos de habitación ni nada por el estilo. Total, nos marchamos. Eso sí, la directora nos consiguió estancia en el Parador de Lerma donde pudimos descansar y comer con total tranquilidad. Este último sí que lo puedo recomendar para personas con problemas alimenticios, ya que se adaptaron sobre la marcha y nos trataron de maravilla en comparación con el Parador de Tordesillas.

La concienciación en la restauración: un camino por hacer

Los que me siguen desde hace casi tres años me conocen como Rous B o por mi nombre, Rosa. Hoy vengo a narrar cómo surgió este blog. Además, me alegra compartir que en la actualidad el proyecto ha crecido y llevo una comunidad en Google+, con la misma finalidad que el blog, donde tienen cabida otras enfermedades con restricciones alimenticias y la gente libremente aporta sus maravillosas recetas.

 
Este blog, como muchos de ustedes saben, nació como una labor social y se materializó
gracias al impulso motivacional dado por Laura y Fernando. Para
los que nunca han leído la historia y la desconocen, mencionar por
encima que hace siete años me diagnosticaron
proctitis ulcerosa, una enfermedad inflamatoria digestiva autoinmune bastante dolorosa y, por qué no decirlo, grave. Muchas personas de las que me rodeaban, ignorantes de la realidad, decían que la enfermedad la causaban los nervios, el estrés, etcétera. De momento, solo sabemos que se trata de aspectos medioambientales, sistema autoinmune y, en algunos casos, genes. Un grupo de investigadores ha afirmado haber descubierto un gen causante de la inflamación, otros opinan que se trata de herencia genética y otros de una alternación en los genes. No existe cura, únicamente tratamiento para espaciar brotes.
Esta buena amiga, Laura, y mi marido, Fernando, al ver cómo adaptaba la alimentación y encajaba bastante bien lo sucedido, me plantearon que sería una buena idea compartir con otros mi experiencia. ¿Con qué intención? Pues con el fin de poder ayudar a aquellas personas que no sabían cómo cocinar ahora, tras las limitaciones alimenticias, o se sentían extraños al salir a comer fuera de casa debido a la poca conciencia existente en el sector de la restauración. ¡Y así nació el blog!
Cada persona, con su enfermedad, debe seguir las indicaciones de su médico, tanto en lo que al tratamiento se refiere como en la alimentación porque existen diversas alimentos contraindicados. Además, muchos desarrollamos intolerancias y lo que es más grave, alergias. Pongamos por caso un sujeto con una úlcera digestiva que toma un zumo de naranja y limón. Si les cuesta imaginar esta escena, simplemente piensen en una llaga en su mano y cómo vierten este sano líquido en ella. ¿Qué sucedería? Por lo pronto verían las estrellas porque les quemaría o ardería, ¿verdad? Ahora prueben a echarle pimienta, pimentón, curry, tabasco, chile, guindilla… ¡El firmamento entero a sus pies!
Desde que me diagnosticaron la enfermedad me he encontrado que la mayoría de los alimentos envasados no los puedo tomar y salir a comer fuera se convierte en una tarea muy compleja. La cocina creativa y de chefs valorados por todos como genios se transforma en un simple asado de verduras, carnes o pescados. Esto me ha sucedido en donde resido, Tenerife, pero también en Madrid o Salamanca. En ambos sitios, grandes restaurantes con estrella Michelín y del extranjero mejor ni hablar. En uno de estos afamados sitios la jefa de sala vino a preguntarme que qué se me ocurría que pudiera prepararme el jefe de cocina porque ellos tenían un menú tipo donde primaban las especias picantes. Me quedé perpleja ante la situación. Y pensé: ¿Quién da las estrellas, con qué criterio? ¿En base a un rico plato o  miran también la capacidad de adaptación creativa en diversas circunstancias? ¡Horror, yo no tengo la estrella, no me la dieron a mí, cómo me pregunta! Y al final proporcioné las ideas, no me quedó de otra. ¡Vamos, como si hubiera comido en casa, porque poco he estudiado de cocina! Solo sé distinguir si me han puesto alcachofas de bote o el pescado está pasado, la carne dura, la comida insípida, carente de gracia, insulsa y esas cosas de un amante del buen comer.
Vemos en la tele diversos concursos de cocina, como Top chef, donde los participantes deben elaborar platos interesantes en base a múltiples variantes, que dicho sea de paso, ¡les cuesta una barbaridad y a veces ni lo consiguen! ¿Y en el día a día? Les aseguro que triste, muy triste la incapacidad con la que me he tropezado. Más de lo mismo que vemos en la tele. Eso sí, también he sido afortunada al poder degustar platos deliciosos de la mano del chef Samuel Hernández Montañez, entre otros, que no cuentan con estrellas Michelín pero sí con ilusión y amor por la cocina. Conservan el deseo de agradar al cliente, de sorprenderlo, de crear, de salir de la monotonía y la rutina diaria. A los que siguen con este amor por la profesión nada más que puedo decirles: ¡GRACIAS!
A partir de ahora me dedicaré a publicar artículos con nombres de restaurantes y fotos de platos, como los que he recopilado en estas vacaciones. Tal vez sirva como arranque de concienciación y también de ayuda a aquellas personas que se encuentran en mi misma situación. Les aseguro que no vale la pena pagar un menú de un reconocido y afamado chef, si este no cuenta con capacidad de adaptación. Sé que muchas voces del sector se sublevarán en contra de lo expuesto. Queridos, respetados y apreciados cocineros, un vegetariano o un celiaco no suele ser mirado como bicho raro o incómodo al que atender, ¿verdad? ¡Nosotros tampoco lo somos! ¡En todos los casos se trata de seres humanos deseosos de probar vuestras creaciones!
¡Me encantará conocer vuestras experiencias a este respecto, así como opiniones!

Restaurante Solana: Comer sin preocupaciones

Hace tiempo que os comento, en alguna que otra entrada, que puedo salir a comer fuera de casa cosas diferentes y de cocina creativa gracias a un joven chef de Tenerife, Nacho Solana. Este, además de haberse preparado en la Escuela Superior de Hostelería y Turismo de Madrid, absorbió creatividad formando parte de equipos tan interesantes como los que llevan los prestigiosos Juan Mari Arzak, Martín Berasategui y Ferrán Adriá.

 

Restaurante Solana, Tenerife

Al final regresó a Canarias y tras haber ejercido como jefe de cocina en diversos restaurantes y hoteles de la Isla se decidió a montar el restaurante Solana junto con una jefa de sala excepcional, Erika Sanz Peremarch, su mujer y somellier. Esta ha desempeñado funciones de jefa de rango en Martín Berasategui y  El Bulli, de Ferrán Adriá, así como somellier en la ya desaparecida Bodega San Sebastián, en Tenerife.

 

 

Los platos que prepara Nacho Solana son un lujo para el paladar más exigente, para aquellos que disfrutan con el buen hacer, con la cocina creativa. Además de una amplia carta, se adapta con gran facilidad a los problemas de alergias que el comensal pueda tener. Semanalmente suele ofrecer un menú degustación al precio de 35 € compuesto por 7 platos. Hoy les mostraré los previstos para esta semana del 15 al 19 de noviembre. No pierdan detalle porque a cuál más rico.

1. Ensalada coulant de brotes y queso fresco

2. Turrón de foie con puré de cebolletas y
kataifi

3. Huevo a 63º con senderuelas y trompeta
amarilla

4. Risotto con bogavante y jugo de espinacas

5. Magret
de pato con salsa de lychees

6. Gel de malvasía El Grifo con mango en
suspensión

7. Torrija caramelizada con helado cremoso

¡Feliz fin de semana y buen provecho!