Cómo consumir vino sauvignon blanc

La sauvignon blanc es una de las uvas blancas más preciadas del mundo por su capacidad de adaptación al suelo y al clima, así como por su versatilidad para elaborar vinos de la máxima calidad. Servido frío, tanto en entrantes y aperitivos como en cualquier momento de la comida, y acompañando a aves, pastas, pescados y mariscos o queso es capaz de mostrar todas sus peculiaridades y potenciar todos sus aromas y sabores.

El verano y el buen tiempo suelen ser sinónimos de vacaciones, de descanso, de escapadas, de terrazas y de comidas y cenas con la familia y los amigos. No hay nada mejor para estos momentos que un buen vino. Cuando el calor aprieta y suben las temperaturas, el aliado perfecto es, sin duda, un vino ligero y fresco que acompañe cada instante y lo convierta en único e inolvidable. Las opciones, como los gustos, son casi infinitas; pero si queremos acertar y garantizar el éxito de una buena elección, el vino sauvignon blanc será una apuesta segura.

Esta uva es una de las variedades de uva blanca más famosa del mundo. Todo apunta a que su nombre procede de la contracción de las palabras francesas sauvage (salvaje) y vignon (viña). De origen francés, de las regiones de Burdeos y Alto Loira, es una uva muy extendida y cultivada en todo el mundo. En estas regiones francesas, de donde es originaria, se llega a decir que es una variedad de uva capaz de lograr la perfección. Su capacidad de adaptación al clima y a los distintos tipos de suelo ha permitido su cultivo en numerosas regiones del planeta. En España no ha sido menos, cultivándose en todo el territorio nacional; por lo que numerosas denominaciones de origen, regiones vitivinícolas y bodegas la incluyen en sus caldos.

La uva sauvignon blanc y sus vinos

Al tratarse de una cepa tan extendida, sus características organolépticas varían, dependiendo de la procedencia del cultivo. De forma general, puede decirse que la sauvignon blanc es una uva sabrosa y potente, capaz de producir excelentes vinos, de la máxima calidad, puesto que permite elaborar vinos refrescantes, secos y con cuerpo. Todo ello se logra gracias a la versatilidad de esta uva, convirtiéndose en la protagonista de numerosos vinos blancos finos y elegantes.

Los vinos sauvignon blanc se caracterizan por ser vinos amarillos con reflejos dorados, refrescante acidez, personalidad y aromas herbáceos, frutales, florales e, incluso, a miel. Habitualmente se trata de vinos jóvenes y con carácter, aunque algunas bodegas se han decantado por dejarlos envejecer sin perder sus particularidades. Esta uva se utiliza habitualmente en monovarietales, aunque funciona muy bien en combinaciones con otras variedades.

El vino sauvignon blanc y su consumo

Su frescura, su calidad y, sobre todo, su versatilidad hacen del vino sauvignon blanc el complemento perfecto para infinidad de platos, sabores y momentos. Un maridaje con el que potenciar los sabores y aromas, tanto de la comida y sus elaboraciones como del propio vino. Aunque en el mundo del vino y el maridaje no hay verdades absolutas y lo más importante son los gustos de los comensales, sí que existen recomendaciones para lograr el máximo potencial de cada producto. Además, es importante consumirlo en óptimas condiciones para sacarle el máximo partido a cada copa. Así, este vino es un vino que debe servirse frío, entre 8 y 10 grados, por lo que es perfecto para los días de calor estival.

El vino elaborado con uva sauvignon blanc es perfecto para los entrantes y aperitivos, tales como aceitunas, anchoas, tomate, espárragos, pimientos verdes o frituras (especialmente las de pescado). También acompaña a la perfección platos ligeros como las ensaladas, por ejemplo la griega o la César, y es ideal para la pasta con frutos de mar, así como todo tipo de comidas picantes. En cuanto a las carnes, acompaña a la perfección los platos de aves. En lo que respecta a los pescados y mariscos, potencia todos sus sabores siempre que estén elaborados de forma sencilla y con salsas ligeras. Indudablemente, puede ser el broche para el cierre de una estupenda comida, ya que marida a la perfección con todo tipo de postres y quesos grasos y cremosos (como el queso de cabra, el camembert, el feta o el brie).

Muchas son las opciones para elegir vinos de calidad de sauvignon blanc en España, ya que, como hemos comentado, se cultiva en una buena parte del país. Una apuesta segura es el vino Luna Linera Sauvignon Blanc de la bodega manchega Dehesa de Luna: un vino blanco elaborado 100 % con sauvignon blanc, brillante, aromático, fresco, vivo, agradable, ideal para momentos distendidos y alegres, así como para acompañar aperitivos y entrantes, entre otros. Esta bodega ha sabido sacarle el máximo partido a una uva elegante y de calidad, capaz de satisfacer a los paladares más exigentes.

Best Western Premier Hotel Sant’Elena en Venecia

Como muchos saben, una de nuestras ilusiones era ir a Venecia y el tema de las alergias e intolerancias alimenticias nos paralizaba. Bien es cierto que cuando uno no padece limitaciones físicas o alimenticias, viajar no supone un quebradero de cabeza en el sentido de si podrá o no tomar algo en ese país que va a visitar.
Ya les dije que afortunadamente no tuvimos problemas con la comida. Las carnes, deliciosas al igual que el pescado. Una calidad excelente y se podían comer a la plancha con un poco de sal y poco más. Eso sí, no pude catar las pizzas porque llevan tomate y queso, entre otros ingredientes. El tomate lo tolero en pocas cantidades, pero el queso debe ser sin lactosa. 😢

Como habrán deducido, no solo nos preocupaba conseguir un hotel en el que quedarnos y descansar, sino también que tuviera servicio de restauración habituado a circunstancias alimenticias particulares. Buscamos uno que estuviera un poco alejado del centro, para descansar y no despertarnos por el bullicio. El hotel Best Western Premier Sant’Elena contaba con restaurante y quedaba comprobar in situ si realmente podían adaptarse.

Restaurante del Hotel Santa Elena, Venecia

Los desayunos del hotel, correctos, sin más. No vayan ustedes a creer que encontrarán tantas opciones como en los hoteles españoles, pero ofrecían alimentos sin gluten y sin lactosa, así que una se apañaba. A la hora de cenar, momento en el que usamos el restaurante (misma sala que la del desayuno), nos costó un poco explicarnos para ser entendidos, pero el jefe de sala se preocupó en todo momento por hacernos sentir bien y controlar lo explicitado en relación a alergias e intolerancias. Ya les dije que la carne era deliciosa, cortabas y parecía mantequilla en cualquier lugar en el que la comimos. Resulta viable viajar y disfrutar de la comida con tranquilidad. En el hotel sirvieron la carne con zanahoria al vapor y patatas con hierbas aromáticas y sal.

También tuvimos la suerte de probar pasta, riquísima. En mi caso carbonara sin nata que ya saben que no la lleva, aunque en España se tienda a ello. Por lo que puedo dar cuenta de la carbonara original, con huevos, queso pecorino (que al ser de oveja y no llevar vaca lo tolero de maravilla), panceta (sin especiar, porque ellos la suelen curar con pimienta, guindilla, nuez moscada, entres otras especias) y aceite de oliva virgen, ¡rica, rica! El pescado tuvo su momento en nuestras cenas. Yo opté por pescado rebozado en sésamo, ¡para chuparse los dedos! Pena que eso no deba hacerse en público. ¡Ja, ja, ja…!

Todos los que se han quedado en Venecia saben que los hoteles de tres o cuatro estrellas, por ejemplo, no se corresponden con los de España; eso sí, se pagan a precio de oro. Simplificando mucho, uno de cuatro en Venecia puede equiparse con un hotel de dos o tres estrellas en España. De todas formas, la calidad hotelera española comienza a resentirse y te puedes encontrar, como ya nos ha ocurrido, cucarachas, enchufes caídos, sábanas y toallas rotas, etc. Retomando el tema, que me desvío, en esta ocasión la habitación del  Best Western Premier Sant’Elena podría definirse como correcta. Ambos somos alérgicos a los ácaros, por lo que agradecimos que la habitación no tuviera moqueta y cortinas de telas gruesas, algo muy típico de esta ciudad. Un hotel sencillo (muy sencillo), limpio, habitación correcta y con cama gondolera. 😂😂😂 La cama, bueno, el colchón estaba hundido por el centro, con la parte de la cabeza más elevada y mucho más la zona de los pies. Como ya se imaginarán, me levantaba partida. No vean lo que costaba enderezarse y lograr que el dolor desapareciera. Salvo la cama gondolera, ningún incidente más digno de mención.

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Viajar a Venecia con problemas alimenticios

Una de las circunstancias que me frenaba para realizar el viaje a Venecia era el tema alimenticio. Cuando un@ es alérgico o intolerante a ciertos alimentos siempre se plantea qué hacer cuándo sale fuera de casa; en mayor grado si se trata de un viaje al extranjero donde el idioma no es el tuyo. Siempre hemos pensado que los italianos entienden perfectamente a los españoles y viceversa, pero esto depende de la predisposición del interlocutor, que quiera hacer un esfuerzo por comprender lo que comunica el foráneo.
Taxi acuático que traslada a los turistas del aeropuerto a los hoteles
Teniendo en cuenta esta premisa de partida, los problemas alimenticios, este año decidimos liarnos la manta a la cabeza y por fin hacer ese viaje tan deseado. Debo reconocer que los miedos se disiparon por la predisposición de los trabajadores de los restaurantes donde estuvimos comiendo, además del buen trato; y eso que uno de estos locales (al que acudimos en dos ocasiones) se encontraba cerca de la plaza de San Marcos. Estos restaurantes suelen ser tachados de estafar o aprovecharse del turista. En nuestro caso, nada que ver. Lo más sencillo para mí era pedir carne y verduras. No puedo pasar por alto que me sorprendió gratamente descubrir lo rica y tierna que estaba la carne en Venecia. En otro artículo les hablaré del hotel en el que me quedé y les pondré alguna foto de los platos que adaptaron a mi situación alimenticia. Les dejo una pequeña muestra.
Venecia enamora: arte, cultura, tradición. Indudablemente, todos los que siguen el blog saben que adoro el arte en todas sus formas de expresión. Venecia para mí era un sueño desde pequeña y les contaré un secreto: tanto arte era imposible disfrutarlo en pocos días. ¿Qué quiero decir con ello? Que considero y estimo oportuno que los amantes del arte visiten Venecia en varias ocasiones para disfrutar detenidamente de sus obras arquitectónicas, pictóricas y escultóricas o simplemente sentarse a tomar un café y respirar el ambiente. Una estancia en la capital de la región véneta resulta insuficiente.

La plaza de San Marcos es una auténtica maravilla que, según cuenta la historia, data del siglo IX, cuando el dux se traslada a Rialto y opta por establecerse aquí por sus vías fluviales, una zona conectada marítimamente de forma estratégica. En el siglo mencionado dicho enclave no tenía la estructura actual, ya que estaba dividido en dos partes atravesadas por el río Batario, encontrándose en un lado la basílica de San Marcos y al otro los huertos del convento de San Zaccaria. Igualmente, el palacio Ducal también se hallaba separado de la plaza por un canal. Es a principios del siglo XII cuando adquiere las dimensiones actuales, pues el dux Ziani compra la plaza y alrededores y rellena el canal que separaba la basílica del resto de la plaza.

Imagen nocturna de la fachada de la basílica de San Marcos
Fachada del palacio Ducal, Venecia

¿Qué hace tan interesante la plaza de San Marcos?

En esta plaza se ubican varias joyas venecianas, como por ejemplo:
  • La basílica de San Marcos, un lugar en el que la respiración se corta al ver tanto arte: esculturas, pinturas y mosaicos. Un grandioso edificio, con cinco cúpulas y mezclas de estilos (oriental y occidental), que se comenzó a construir en el año 828 con el fin de albergar el cuerpo de san Marcos. Narra la historia que el cuerpo se encontraba en Alejandría y mercaderes venecianos lo robaron años atrás. El edificio fue reconstruido en dos ocasiones: en el siglo XI y en 1904. Una de las obras destacadas se localiza sobre la puerta lateral izquierda (el mosaico Traslado del cuerpo de san Marcos a la basílica). En el interior predomina el dorado, como queda de manifiesto en los mosaicos del atrio —que representan escenas del Antiguo Testamento—, en ellos destacan el pan de oro y las teselas de cristal como elementos decorativos. Otra maravilla es el retablo la Pala d’Oro con miles de incrustaciones de piedras preciosas y realizado por orfebres medievales.
  • El Campanile de la plaza de San Marcos, una opción estupenda para ver la ciudad ya que tiene una altura de 98,6 metros y se encuentra en un lugar estratégico. Tal es el caso que a principios del siglo XII finalizó su construcción (iniciada en el silgo IX) y funcionó como faro para guiar a los navegantes. En el siglo XVI fue reconstruido con la estructura actual, aunque en 1902 la cimentación cedió, desplomándose el 14 de julio del mencionado año y erigiéndose nuevamente en 1912. Este prisma de ladrillo de base cuadrara aloja cinco campanas usadas en la antigüedad con funciones diferentes: reuniones del consejo de la República de Venecia, comienzo y final  del día o mediodía. Esta foto que me encanta porque logré captar la bruma. Difícil expresar en palabras lo que puedes llegar a sentir cuando la neblina cubre parte de estas obras arquitectónicas.
  • La torre dell’Orologio, construida a finales del siglo XV, es de estilo renacentista y alberga el reloj de san Marcos cuyo mecanismo sigue funcionando a la perfección hoy en día; claro está, tras diversas reparaciones. La esfera se caracteriza por marcar las horas en números romanos y arábigos, así como los signos del zodiaco y las fases lunares y solares. Esta torre tiene un funcionamiento muy peculiar cuando marca las horas, pues dos estatuas de bronces (popularmente conocidas como «los moros») golpean la campana que hay sobre la torre. Encima del reloj se puede ver una estatua de la virgen María y por encima de esta la del león alado de san Marcos.
  • El primer palacio nada tiene que ver con el actual, pues se caracterizó por su austeridad. En los años 976 y 1106 sufrió un incendio, por lo que la tercera construcción puede considerarse el edificio casi definitivo (1419); si bien, en 1574 y 1577 tuvieron lugar incendios que malograron obras de grandes artistas venecianos. La restauración finalizó en 1880, dando lugar a esta obra maestra del arte gótico veneciano. En la actualidad acoge obras de Tintoretto y Veronés, entre otros. Este edificio fue uno de los símbolos de poder de Venecia, la residencia del dux y a lo largo de la historia albergó las oficinas públicas, los juzgados, establos… El renacentista patio interior se caracteriza por sus diversas obras escultóricas, la sucesión de arcos y decoración a base de frisos, óculos y pilastras. En un extremo del patio se encuentra la majestuosa escalera, conocida como Scala dei Giganti (obra de Antonio Rizzo), con esculturas de Marte y Neptuno realizadas por Sansovino.
  • Las columnas de San Marcos y San Teodoro, construidas a principios del siglo XII, se encuentran a la entrada de la plaza. En el siglo XVIII las ejecuciones públicas tenían lugar en esta zona. La columna de San Teodoro culmina con una estatua de Teodoro pisando a un dragón (se trata de una réplica porque el original se halla en el palacio Ducal). La columna de San Marcos está coronada por un león alado de bronce (el león es el símbolo de san Marcos, patrono de la ciudad).
En este artículo me he extendido, por lo que dejaré el hotel, la comida y alguna que otra sorpresa más para otros días. Sí, digo otros días porque en un único post no podré hablarles de todo lo que me gustaría compartir con ustedes.
¡Un beso enorme y muchas gracias por visitar el blog!

Restaurante La Kitchen, un lugar en el que comer tranquilamente con limitaciones alimenticias

En diversas ocasiones les he hablado de mi experiencia algunos restaurantes españoles. Antes de comentarles mi grata visita al restaurante La Kitchen, en Madrid, quisiera recordarles que a las personas con enfermedades inflamatorias digestivas, como es mi caso, nos resulta complicado comer fuera de casa por nuestras limitaciones alimenticias. Cada paciente tiene una serie de alergias e intolerancias, además de no poder ingerir múltiples especias picantes e irritantes, tales como pimienta, curry, cúrcuma, tabasco y jengibre, entre otras.

 

Uno de los mayores problemas a la hora de salir a tomar algo fuera de casa o de viajar es saber dónde puedes comer. Cada día hay más concienciación con veganos, vegetarianos, celiacos y alérgicos a marisco, mostaza, huevo, lactosa y frutos secos. Sin embargo, no se tiene en cuenta a todas aquellas personas con enfermedades inflamatorias digestivas, colon irritable y úlceras digestivas. Es más, la mayoría de la gente suele mirarles raro cuando dicen que no pueden comer determinados alimentos. ¿Qué tienen en común aquellos que padecen las patologías mencionadas anteriormente? Simplificando muchísimo, que no pueden tomar picantes ni irritante. Cuando digo esto, hablo de especias picantes, algunas de ellas mencionadas al principio. No excluyo de mi alimentación la cebolla, el puerro o el ajo porque sí que los puedo consumir.Existe la falsa creencia de que los productos naturales son buenísimos para el organismo. Algunos individuos toleran mejor determinados químicos que un poco de jengibre, tan valorado hoy en día. Incluso en numerosos restaurantes te comentan que dudan mucho que vayas a tener problemas porque trabajan con todo natural y casero. Esto genera un poco de desconfianza en quienes padecemos estas enfermedades porque lo natural no siempre es sano; como digo, depende de quién lo consuma. En Madrid me sucedió algo que hoy en día me hace reír. 😃Uno de los camareros de un restaurante me preguntó si era muy alérgica o poco a un determinado producto. Me entraron ganas de decirle que eso es como estar medio embarazada, pero me contuve. Le expliqué que era alérgica, probarlo e ingresarme en un hospital.

A veces descubro lugares en los que me hacen sentir tan cómoda que me encanta compartir la experiencia con todos ustedes. Ya saben que nunca digo que tengo un blog cuando voy a estos establecimientos. Al final de las comidas (tras pagar, cuando salgo por la puerta) suelo preguntarles si les parece bien que publique un artículo en mi blog, recomendándolo a aquellas personas que padecen enfermedades como la mía. Creo que de esa forma descubro la realidad del establecimiento, cómo tratan a todo el mundo, a cualquier comensal. Este es el caso. Hace unas semanas recalé en el restaurante La Kitchen, en Madrid, y me sorprendió gratamente. Alfonso Merino Tamayo, socio y encargado, nos atendió muy amablemente y se ocupó de que no existiera ningún problema con mi alimentación. Afortunadamente, todo me sentó de maravilla, por lo que lo recomiendo a todos aquellos que tengan problemas alimenticios.  Además, en la página pueden ver cómo en menús de grupos ofrecen un menú para celiacos y otro para vegetarianos, y también cuentan con un menú diario por 17 € con pan, bebida, postre e IVA incluidos.

Una cosa que siempre aconsejo es que primero llamen por teléfono y hablen con el restaurante al que vayan a ir. Si tenemos problemas y buscamos dónde comer tranquilamente, no esperemos llegar y besar el santo. ¿Qué quiero decir con ello? Algo muy sencillo, llamen con varios días de antelación al restaurante al que deseen ir. De esta manera podrán comentar detenidamente sus particularidades y darán tiempo para que en cocina adapten, si fuera necesario, los platos a sus necesidades. La cocina de un restaurante es un lugar donde un grupo de personas se dejan la piel cada día, un trabajo duro y, en ocasiones, poco valorado. Si queremos que nos traten con esmero, lo mínimo que podemos hacer es ser considerados con ellos.

Nosotros fuimos a cenar al restaurante La Kitchen al salir del teatro. Nunca habíamos comido allí y nos gustó mucho la decoración, con techo abovedado, simulando una cueva. Tomamos dos platos para compartir. Unos huevos rotos con foie y jamón ibérico. Una de las particularidades, las papas (patatas) que eran caseras tipo chips. A nosotros nos encanta el foie, por lo que se nos hizo poco, habríamos agradecido un trozo más. La presentación y la combinación nos parecieron estupendas.

Como segundo plato a compartir pedimos un salteado de chipirones con setas de temporada que estaban para chuparse los dedos. En la foto se puede ver perfectamente el tamaño de uno de los chipirones. Un plato contundente si tenemos en cuenta que sirvieron unos cuatro o cinco chipirones salteados.

Para finalizar dos postres, uno para cada uno. En mi caso, uno adaptado a mis problemas alimenticios que no pude terminarme porque ya no me entraba mucho más. De todas formas, mi marido lo disfrutó también que él tiene más saque que yo. ¡Me gustaría que me diera el secreto de dónde lo guarda porque está hecho un figurín!

Mi marido tomó como postre una tartaleta templada de manzana acompañada de mantecado de helado. No me cabe duda de lo bueno que estaba porque no dejó rastro en el plato.

No sé si a otras personas (que pueden comer de todo) les resultará interesante el restaurante La Kitchen. Lo que sí puedo aseverar es que para mí fue una auténtica alegría lograr comer algo un poco más elaborado que un trozo de carne o pescado a la plancha acompañados de verduras. Reconozco que soy inmensamente feliz cuando consigo que me sirvan un plato más trabajado.

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Restaurante Kazán, un japonés con estrella Michelin en Tenerife

Hoy les voy a hablar de un restaurante japonés con estrella Michelin y ubicado en Santa Cruz de Tenerife capital. El restaurante Kazan abrió sus puertas hace más de 5 años y se caracteriza por una filosofía centrada en comprar la mejor materia prima, una cuidada manipulación de los alimentos y hacer felices a los cliente.

Restaurante Kazán: un japonés en Tenerife y con estrella Michelin

 

Gyozas de mariscos

Antes de continuar debo reconocer que tengo un vicio, no comentar nunca en ningún restaurante que llevo un blog. Me gusta conocer cómo se manejan y se desviven por cualquier cliente desconocido. Esto me da el pulso de la realidad, tanto de la cocina que sirven como del trato en sala.

Con esta tranquilidad que aporta el anonimato decidimos darnos un salto por el restaurante Kazan el día de San Valentín. La guía Michelin España y Portugal 2015 le ha concedido una estrella y desde entonces no habíamos vuelto. Uno se platea con temor ir a un japonés si no puede tomar picante o si debe evitar otra serie de alimentos. Aquí les aseguro que se van a sentir como en casa, pues ponen todo el interés del mundo para que sus clientes salgan satisfechos aunque padezcan limitaciones alimenticias.
Usuzukuri de vieira con caviar de esturión

Para mí hablar de Kazan es hablar no solo de un japonés exquisito en la Isla, con productos de gran calidad, sino también hacerlo de Manuel Crusellas Díaz (Lolo). Él lleva la sala del restaurante, además de ser el somiller, y lo hace con gran maestría. En todo momento se preocupa porque los clientes se sientan como en casa y tengan todo lo que necesitan, aconsejando platos acordes a los gustos de cada comensal desde el momento en el que este manifiesta sus preferencias.

Entre los logros cosechados por este japonés en sus más de cinco años de vida se encuentran la anteriormente mencionada estrella Michelin (guía que los recomienda desde el 2011), dos soles en la guía Repsol 2015, el sexto mejor japonés de España para ABC en 2014 y mejor cocina extranjera para la guía Qué bueno Canariasentre otros tantos reconocimientos.

Carne de wagyu

Respecto a su carta no sabría con qué quedarme porque soy una enamorada de la cocina japonesa, de ahí que cada vez que voy intente pedir platos diferentes. De todas formas, no puedo dejar de mencionar que entre los variados productos que nos ofrecen se encuentra la auténtica carne de wagyu, con sello y certificado de Japón y procedente de la prefectura de Kagoshima.

El precio medio de una cena en este japonés varía bastante dependiendo de si la acompañan con vino (poseen una de las mejores cartas de vino de Canarias) y/o postre, aunque podríamos decir que oscila entre los 35-45 € por comensal.

Sahimi de atún rojo y toro