Una de las circunstancias que me frenaba para realizar el viaje a Venecia era el tema alimenticio. Cuando un@ es alérgico o intolerante a ciertos alimentos siempre se plantea qué hacer cuándo sale fuera de casa; en mayor grado si se trata de un viaje al extranjero donde el idioma no es el tuyo. Siempre hemos pensado que los italianos entienden perfectamente a los españoles y viceversa, pero esto depende de la predisposición del interlocutor, que quiera hacer un esfuerzo por comprender lo que comunica el foráneo.

Taxi acuático que traslada a los turistas del aeropuerto a los hoteles
Teniendo en cuenta esta premisa de partida, los problemas alimenticios, este año decidimos liarnos la manta a la cabeza y por fin hacer ese viaje tan deseado. Debo reconocer que los miedos se disiparon por la predisposición de los trabajadores de los restaurantes donde estuvimos comiendo, además del buen trato; y eso que uno de estos locales (al que acudimos en dos ocasiones) se encontraba cerca de la plaza de San Marcos. Estos restaurantes suelen ser tachados de estafar o aprovecharse del turista. En nuestro caso, nada que ver. Lo más sencillo para mí era pedir carne y verduras. No puedo pasar por alto que me sorprendió gratamente descubrir lo rica y tierna que estaba la carne en Venecia. En otro artículo les hablaré del hotel en el que me quedé y les pondré alguna foto de los platos que adaptaron a mi situación alimenticia. Les dejo una pequeña muestra.


Venecia enamora: arte, cultura, tradición. Indudablemente, todos los que siguen el blog saben que adoro el arte en todas sus formas de expresión. Venecia para mí era un sueño desde pequeña y les contaré un secreto: tanto arte era imposible disfrutarlo en pocos días. ¿Qué quiero decir con ello? Que considero y estimo oportuno que los amantes del arte visiten Venecia en varias ocasiones para disfrutar detenidamente de sus obras arquitectónicas, pictóricas y escultóricas o simplemente sentarse a tomar un café y respirar el ambiente. Una estancia en la capital de la región véneta resulta insuficiente.

La plaza de San Marcos es una auténtica maravilla que, según cuenta la historia, data del siglo IX, cuando el dux se traslada a Rialto y opta por establecerse aquí por sus vías fluviales, una zona conectada marítimamente de forma estratégica. En el siglo mencionado dicho enclave no tenía la estructura actual, ya que estaba dividido en dos partes atravesadas por el río Batario, encontrándose en un lado la basílica de San Marcos y al otro los huertos del convento de San Zaccaria. Igualmente, el palacio Ducal también se hallaba separado de la plaza por un canal. Es a principios del siglo XII cuando adquiere las dimensiones actuales, pues el dux Ziani compra la plaza y alrededores y rellena el canal que separaba la basílica del resto de la plaza.

Imagen nocturna de la fachada de la basílica de San Marcos
Fachada del palacio Ducal, Venecia

¿Qué hace tan interesante la plaza de San Marcos?

En esta plaza se ubican varias joyas venecianas, como por ejemplo:
  • La basílica de San Marcos, un lugar en el que la respiración se corta al ver tanto arte: esculturas, pinturas y mosaicos. Un grandioso edificio, con cinco cúpulas y mezclas de estilos (oriental y occidental), que se comenzó a construir en el año 828 con el fin de albergar el cuerpo de san Marcos. Narra la historia que el cuerpo se encontraba en Alejandría y mercaderes venecianos lo robaron años atrás. El edificio fue reconstruido en dos ocasiones: en el siglo XI y en 1904. Una de las obras destacadas se localiza sobre la puerta lateral izquierda (el mosaico Traslado del cuerpo de san Marcos a la basílica). En el interior predomina el dorado, como queda de manifiesto en los mosaicos del atrio —que representan escenas del Antiguo Testamento—, en ellos destacan el pan de oro y las teselas de cristal como elementos decorativos. Otra maravilla es el retablo la Pala d'Oro con miles de incrustaciones de piedras preciosas y realizado por orfebres medievales. 
  • El Campanile de la plaza de San Marcos, una opción estupenda para ver la ciudad ya que tiene una altura de 98,6 metros y se encuentra en un lugar estratégico. Tal es el caso que a principios del siglo XII finalizó su construcción (iniciada en el silgo IX) y funcionó como faro para guiar a los navegantes. En el siglo XVI fue reconstruido con la estructura actual, aunque en 1902 la cimentación cedió, desplomándose el 14 de julio del mencionado año y erigiéndose nuevamente en 1912. Este prisma de ladrillo de base cuadrara aloja cinco campanas usadas en la antigüedad con funciones diferentes: reuniones del consejo de la República de Venecia, comienzo y final  del día o mediodía. Esta foto que me encanta porque logré captar la bruma. Difícil expresar en palabras lo que puedes llegar a sentir cuando la neblina cubre parte de estas obras arquitectónicas. 
  • La torre dell'Orologio, construida a finales del siglo XV, es de estilo renacentista y alberga el reloj de san Marcos cuyo mecanismo sigue funcionando a la perfección hoy en día; claro está, tras diversas reparaciones. La esfera se caracteriza por marcar las horas en números romanos y arábigos, así como los signos del zodiaco y las fases lunares y solares. Esta torre tiene un funcionamiento muy peculiar cuando marca las horas, pues dos estatuas de bronces (popularmente conocidas como «los moros») golpean la campana que hay sobre la torre. Encima del reloj se puede ver una estatua de la virgen María y por encima de esta la del león alado de san Marcos.
  • El primer palacio nada tiene que ver con el actual, pues se caracterizó por su austeridad. En los años 976 y 1106 sufrió un incendio, por lo que la tercera construcción puede considerarse el edificio casi definitivo (1419); si bien, en 1574 y 1577 tuvieron lugar incendios que malograron obras de grandes artistas venecianos. La restauración finalizó en 1880, dando lugar a esta obra maestra del arte gótico veneciano. En la actualidad acoge obras de Tintoretto y Veronés, entre otros. Este edificio fue uno de los símbolos de poder de Venecia, la residencia del dux y a lo largo de la historia albergó las oficinas públicas, los juzgados, establos... El renacentista patio interior se caracteriza por sus diversas obras escultóricas, la sucesión de arcos y decoración a base de frisos, óculos y pilastras. En un extremo del patio se encuentra la majestuosa escalera, conocida como Scala dei Giganti (obra de Antonio Rizzo), con esculturas de Marte y Neptuno realizadas por Sansovino.   
  • Las columnas de San Marcos y San Teodoro, construidas a principios del siglo XII, se encuentran a la entrada de la plaza. En el siglo XVIII las ejecuciones públicas tenían lugar en esta zona. La columna de San Teodoro culmina con una estatua de Teodoro pisando a un dragón (se trata de una réplica porque el original se halla en el palacio Ducal). La columna de San Marcos está coronada por un león alado de bronce (el león es el símbolo de san Marcos, patrono de la ciudad).
En este artículo me he extendido, por lo que dejaré el hotel, la comida y alguna que otra sorpresa más para otros días. Sí, digo otros días porque en un único post no podré hablarles de todo lo que me gustaría compartir con ustedes. 

¡Un beso enorme y muchas gracias por visitar el blog!

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