Después de unos días de convalecencia, regreso con un artículo no culinario. Las circunstancias me han permitido reflexionar sobre un estilo de vida arraigado socialmente y que no, necesariamente, todos dominan. Las palabras técnicas propias de las nuevas tecnologías han traído a mi mente a un profesor de Periodismo Científico que tuve en la carrera que decía al respecto: "nunca olviden para quién escriben o con quién hablan. Los tecnicismos debemos emplearlos en las revistas o entornos especializados. Si los usamos fuera de ellos pecamos de ignorancia, ya que seremos nosotros los que no sabremos adaptarnos al entorno para transmitir el mensaje".

Esto se me grabó a fuego en la mente y veo cómo muchos bloggers, fotógrafos, informáticos,... escriben artículos para el gran público llenos de términos propios de sus profesiones, en castellano o en inglés, y carentes de explicaciones simples, sencillas. A este respecto, un compañero de investigación siempre me comenta que los abuelos deben entender lo que expresemos sobre nuestros hallazgos, que debemos ponernos en su lugar y caer en la cuenta de si ellos serían capaces de comprender lo que intentamos transmitir al gran público.

Dudo mucho que algunos abuelos supieran dónde se encuentran cosas tales como obturador, apertura del diafragma, URL,... O qué es webmaster, page rank, página HTML,... Rara vez estos expertos se digna a mostrar un dibujo con una flecha indicando qué es una URL. Con una simple captura de pantalla y una breve explicación, cualquiera lo entendería. Lo mismo sucede con blog. Si de entrada decimos que un blog es un sitio en internet en el que se incluyen artículos que pueden ser de actualidad, política, cocina,... y en los cuales, habitualmente, el público puede participar dejando sus opiniones, preguntas, reflexiones, etcétera, tal vez lo comprendan mejor.

Esta forma de entender la vida, donde creemos que todos deben dominar las cosas de la misma manera que nosotros y si no son unos xxxx, no nos acerca a las personas, nos aleja. Siempre va a existir alguien que domine nuestro tema mejor que nosotros y quien lo haga peor. Partiendo de esta base, resultaría más positivo socialmente bajar de la parra y movernos con más humildad. Nuestros artículos llegarían a mayor número de sujetos. Menos es más debería ser nuestra máxima junto con sencillez.

Ojalá este texto sirva para que muchos especialista de la red generen artículos más sencillos, entendibles, gratos y respetuosos con los que nos rodean. También deberíamos medir nuestras palabras como lectores cuando dejamos opiniones. En este caso el ejercicio sería: "¿me gusta que me traten como yo voy a tratar al autor de este texto?" La vida se mueve en muchas direcciones y lo bidireccional respetuoso funciona mucho mejor que lo insultante o burlesco. En comunicación lo bidireccional resulta vital para un buen entendimiento, para que exista fluidez y ligereza.

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