Numerosas personas creen que tras una comida copiosa mejor dejar de alimentarse al día siguiente o reducir la ingesta. Existen múltiples bulos que corren por las redes y entre la sociedad en relación a cómo proceder para conseguir bajar esos kilos de más acumulados en fechas festivas tales como Navidad.


      Para informarnos correctamente a ese respecto, nos dirigimos a la consulta de Olivia Díaz Rodríguez, licenciada en nutrición clínica, con veinte años de experiencia en dicha especialidad en consulta privada y unos diez años, aproximadamente, a nivel hospitalario. Amablemente no solo ha respondido a nuestras preguntas, sino que se ha ofrecido  para colaborar con el blog con su experiencia.

- Para comenzar nos gustaría saber su opinión respecto al término dieta.
- Yo no soy partidaria de la palabra dieta, porque significa limitación, restricción. Lo importante es que la persona reciba un plan de alimentación para cambiar hábitos y adquirir nuevos. Además, todo plan de alimentación debe ser personalizado y guiado. Bajar sin control supone un riesgo para la salud que a la larga repercute en nuestro organismo.

- Muchas personas, sobre todo las mujeres, tienden a saltarse el desayuno y/o la cena para bajar rápidamente de peso.
- No, yo lo desaconsejo por completo. Mira, es importante que hagamos cinco comidas al día. Suprimir comidas no nos ayuda. Relentiza nuestro metabolismo. Es muy importante, fundamental, un desayuno, media mañana, almuerzo, merienda y cena. El almuerzo, sobre todo, que contenga verduras, proteínas e hidratos. No quitar nunca los hidratos de absorción lenta aunque estemos bajando de peso por exceso.

- ¿Para los neófitos en la materia, podría ponernos ejemplos de hidratos de absorción lenta?
- Todos los que son harinas y los de absorción rápida, los azúcares. Por lo que debemos evitar los de absorción rápida, pero no los otros. En realidad son los que nos dan energía, ayudan a nuestros sistema nervioso, a nuestros músculos y cerebro.

- ¿Qué hacer en estos días que nos vamos a exceder el 24, 25, 30 y 31 para que no se transformen en una gran subida de peso?
- Ya, si nosotros comemos con moderación, nos vamos a mantener en el peso. Bien es cierto que esos días comemos un poquito más, tomamos un poco más de alcohol; pero si eso se hace ocasionalmente, no tiene por qué repercutir en el aumento de peso ni en la salud. ¿Que sucede? Que el resto de los días debemos seguir con nuestro plan nutricional, con nuestra alimentación, y no quitar comida o evitar alguna para compensar porque cometeríamos un error.

- ¿Se muestra partidaria de una alimentación posterior que nos sirva para desintoxicar un poco el organismo de estas comidas copiosas?
- Se podría comer menos grasas y alimentos más ricos en agua. Claro está, que habría que analizar las circunstancias personales de cada sujeto y preparar un programa personalizado, ya que no todos los organismos responden de la misma manera y menos aún se encuentran en iguales condiciones de salud. También repercute el número de compromisos sociales, reuniones, comidas, actividad física,... Hay que recordar que la comida nos ayuda a mantener la salud o empeorarla. No se puede jugar con algo tan importante. Tal vez, si somos jóvenes, no nos demos cuenta, pero con los años lo vamos a notar. De una manera u otra se manifestará en nuestro organismo. Los excesos o las carencias siempre hacen acto de presencia en un momento u otro.

- Comenta que se podría adaptar a cada individuo un programa de alimentación personalizado atendiendo a sus circunstancias en esas fechas. ¿Y nos daría un ejemplo de lo más aconsejable, a grandes rasgos, tras las fiestas?
- Un plan de alimentación sano y equilibrado, en el que no existan excesos de grasas, acompañado todo ello de actividad física resultaría más práctico y beneficioso para el organismo que dejar de comer. Esta última opción nunca trae resultados positivos.

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