Hoy les traigo mis primeros cupcakes sin lactosa. Miré, busqué y no encontré la manera de hacerlos con esta particularidad por ningún lugar. Así que no me quedó otra cosa que improvisar, hacer una prueba y saborear. Me preguntaba: "¿A ver qué tal quedan?" Ni boquilla adecuada tenía y experiencia con manga pastelera, cero. De todos modos, creo que quedaron ricos de sabor, eso opinaron todos los que los probaron.
       La receta de base del bizcocho o magdalena, discúlpenme pero prefiero seguir llamándolos así para no equivocarme, es la básica que tengo en el blog. Pueden mirar pinchando aquí. En esta ocasión no les puse pasas, en lugar de azúcar usé fructosa (un poco menos de la mitad de la cantidad que pone de azúcar) y nada de leche, pues no puedo tomarla, en su lugar leche de soja.

      En esto tenía experiencia pero tocaba la hora de preparar lo más especial del cupcake para mí, pues se elabora con mantequilla y me preguntaba ¿ahora qué? Tras dar muchas vueltas, encontré una margarina vegetal sin nada de leche.
        Luego busqué un yogur que tuviera un toque similar al del griego pues me lo aconsejó una señora que se dedica a dar clases de cupcake: Incluso me dijo que si quería que indagáramos juntas, me pasara por su taller. Para mí se trataba de un reto personal y ¡claro!, no fui. Lo intenté sola, en casa y sin una receta clara. Una cosa sí sabía, que si salían muy dulzones, no iba a comerlos, pues me empalaga lo extremadamente dulce. Y el sabor intenso a mantequilla tampoco es santo de mi devoción.
Con lo cuál, decidí poner 130 gramos de la margarina de la foto en la thermomix, 35 gramos de fructosa (triturada como si fuese azúcar glas, que si se usase deberíamos poner el doble pues siempre añadimos la mitad de fructosa que de azúcar), y 40 gramos de un yogur de soja nada agradable, así que no lo aconsejo.  Mejor uno que a ustedes les guste (en mi caso, la próxima vez optaré por danone de soja, el natural). Mezclar todo a mano o en la thermomix, poner la mariposa, velocidad 1, durante 1 minuto. Finalizado el minuto, subir a 3 1/2 durante 4 minutos.Tocaba probar y no me convenció tanto toque de margarina. El limón sería mi salvación, ralladura de medio limón y zumo de esta mitad (que esté jugosito). Ahora sí que sí, ¡rico, rico con ese toque! Y me puse manos a la obra. Dividí en 2 y lo coloreé. Meter en la manga pastelera con esa boquilla nada adecuada y lista para decorar. Hice lo que pude, añadí bolitas y virutas.
     ¡Espero que les guste! ¡Están ricos y nada empalagosos! A las nenas de mis amigos les encantaron. ¡Ah, que no les había contado que los preparé para las hijas de unos amigos que venían a comer a casa! Al final ellas se quedaron con la abuela y vinieron con la de 2 meses. La caja se marchó casi completa para la casa de ellos, a falta de 3 que desaparecieron en cuanto los puse en la mesa y otros 5 que se quedaron por el camino antes de la comida (algunos voluntarios que pasaron por casa y la señora del taller de cocina). La mamá me comentó que las chiquitinas se pelearon por comérselos y no hay nada más gratificante que ver a unos peques disfrutando con lo que uno cocina.

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