27 abr. 2017

En diversas ocasiones les he hablado de mi experiencia algunos restaurantes españoles. Antes de comentarles mi grata visita al restaurante La Kitchen, en Madrid, quisiera recordarles que a las personas con enfermedades inflamatorias digestivas, como es mi caso, nos resulta complicado comer fuera de casa por nuestras limitaciones alimenticias. Cada paciente tiene una serie de alergias e intolerancias, además de no poder ingerir múltiples especias picantes e irritantes, tales como pimienta, curry, cúrcuma, tabasco y jengibre, entre otras.


Uno de los mayores problemas a la hora de salir a tomar algo fuera de casa o de viajar es saber dónde puedes comer. Cada día hay más concienciación con veganos, vegetarianos, celiacos y alérgicos a marisco, mostaza, huevo, lactosa y frutos secos. Sin embargo, no se tiene en cuenta a todas aquellas personas con enfermedades inflamatorias digestivas, colon irritable y úlceras digestivas. Es más, la mayoría de la gente suele mirarles raro cuando dicen que no pueden comer determinados alimentos. ¿Qué tienen en común aquellos que padecen las patologías mencionadas anteriormente? Simplificando muchísimo, que no pueden tomar nada picante ni irritante. Cuando digo esto, hablo de especias picantes, algunas de ellas mencionadas al principio, no incluyo la cebolla, puerro o ajo.

Existe la falsa creencia de que los productos naturales son buenísimos para el organismo. Algunos individuos toleran mejor determinados químicos que un poco de jengibre, tan valorado hoy en día. Incluso en numerosos restaurantes te comentan que dudan mucho que vayas a tener problemas porque trabajan con todo natural y casero. Esto genera un poco de desconfianza en quienes padecemos estas enfermedades porque lo natural no siempre es sano; como digo, depende de quién lo consuma. En Madrid me sucedió algo que hoy en día me hace reír. 😃Uno de los camareros de un restaurante me preguntó si era muy alérgica o poco a un determinado producto. Me entraron ganas de decirle que eso es como estar medio embarazada, pero me contuve. Le expliqué que era alérgica, probarlo e ingresarme en un hospital.

A veces descubro lugares en los que me hacen sentir tan cómoda que me encanta compartir la experiencia con todos ustedes. Ya saben que nunca digo que tengo un blog cuando voy a estos establecimientos. Al final de las comidas (tras pagar, cuando salgo por la puerta) suelo preguntarles si les parece bien que publique un artículo en mi blog, recomendándolo a aquellas personas que padecen enfermedades como la mía. Creo que de esa forma descubro la realidad del establecimiento, cómo tratan a todo el mundo, a cualquier comensal. Este es el caso. Hace unas semanas recalé en el restaurante La Kitchen, en Madrid, y me sorprendió gratamente. Alfonso Merino Tamayo, socio y encargado, nos atendió muy amablemente y se ocupó de que no existiera ningún problema con mi alimentación. Afortunadamente, todo me sentó de maravilla, por lo que lo recomiendo a todos aquellos que tengan problemas alimenticios.  Además, en la página pueden ver cómo en menús de grupos ofrecen un menú para celiacos y otro para vegetarianos, y también cuentan con un menú diario por 17 € con pan, bebida, postre e IVA incluidos.


Una cosa que siempre aconsejo es que primero llamen por teléfono y hablen con el restaurante al que vayan a ir. Si tenemos problemas y buscamos dónde comer tranquilamente, no esperemos llegar y besar el santo. ¿Qué quiero decir con ello? Algo muy sencillo, llamen con varios días de antelación al restaurante al que deseen ir. De esta manera podrán comentar detenidamente sus particularidades y darán tiempo para que en cocina adapten, si fuera necesario, los platos a sus necesidades. La cocina de un restaurante es un lugar donde un grupo de personas se dejan la piel cada día, un trabajo duro y, en ocasiones, poco valorado. Si queremos que nos traten con esmero, lo mínimo que podemos hacer es ser considerados con ellos. 

Nosotros fuimos a cenar al restaurante La Kitchen al salir del teatro. Nunca habíamos comido allí y nos gustó mucho la decoración, con techo abovedado, simulando una cueva. Tomamos dos platos para compartir. Unos huevos rotos con foie y jamón ibérico. Una de las particularidades, las papas (patatas) que eran caseras tipo chips. A nosotros nos encanta el foie, por lo que se nos hizo poco, habríamos agradecido un trozo más. La presentación y la combinación nos parecieron estupendas.


Como segundo plato a compartir pedimos un salteado de chipirones con setas de temporada que estaban para chuparse los dedos. En la foto se puede ver perfectamente el tamaño de uno de los chipirones. Un plato contundente si tenemos en cuenta que sirvieron unos cuatro o cinco chipirones salteados.


Para finalizar dos postres, uno para cada uno. En mi caso, uno adaptado a mis problemas alimenticios que no pude terminarme porque ya no me entraba mucho más. De todas formas, mi marido lo disfrutó también que él tiene más saque que yo. ¡Me gustaría que me diera el secreto de dónde lo guarda porque está hecho un figurín!


Mi marido tomó como postre una tartaleta templada de manzana acompañada de mantecado de helado. No me cabe duda de lo bueno que estaba porque no dejó rastro en el plato.


No sé si a otras personas (que pueden comer de todo) les resultará interesante el restaurante La Kitchen. Lo que sí puedo aseverar es que para mí fue una auténtica alegría lograr comer algo un poco más elaborado que un trozo de carne o pescado a la plancha acompañados de verduras. Reconozco que soy inmensamente feliz cuando consigo que me sirvan un plato más trabajado.

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¡Muchas gracias por la visita!

20 abr. 2017

Estás croquetas de merluza sin lactosa está muy ricas y suaves. Son muy fáciles de hacer y seguro que una manera estupenda de conseguir que los niños consuman pescado. Además, estas croquetas se pueden hacer con sobras de pescado, dándole otra vida en un nuevo plato. A todas estas, pensé que no iba a poder publicar nada con todo el jaleo de la operación de mi marido, pero aquí está la receta. Espero que les guste.


INGREDIENTES (para la masa): 200 gramos de merluza cocida(desmenuzada y sin espinas), 1 cebolla grande y 2 dientes de ajo bien picados, 100 gramos de harina, 1 litro de leche sin lactosa, aceite de oliva virgen y sal.

INGREDIENTES (para el rebozado): pan rallado, 3 huevos y aceite de oliva virgen.

ELABORACIÓN: calentar un poco de aceite de oliva y sofreír la cebolla y los dientes de ajo. Cuando adquiera color la cebolla, incorporar la merluza y mantener unos 3-4 minutos para que se impregne del sabor. Acto seguido, poner la harina y rehogar muy bien. Verter poco a poco la leche sin lactosa (o la que ustedes usen) y seguir removiendo con la varilla durante unos 18-20 minutos a fuego medio. Aderezar con una pizca de sal. Colocar la masa en una fuente alargada y pintar por encima con un poco de aceite de oliva virgen para que no se forme costra mientras se enfría, como unas 3 horas. Luego, proceder a formar las croquetas con las manos impregnadas en aceite de oliva o con dos cucharadas soperas, por ejemplo. Enharinar, pasar por huevo y luego pan rallado. Freírlas en abundante aceite de oliva bien caliente en tandas de 6-8 croquetas (para que no baje mucho la temperatura del aceite), sacar y poner sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite. Acompañar de una rica ensalada.

CONSEJOS:
* Con estas cantidades salen entre 30 y 45 croquetas, dependiendo del tamaño que ustedes le den a cada croqueta.
* La leche sin lactosa se puede sustituir por leche de soja, leche de arroz, leche normal, etcétera.
* A la mezcla se le puede añadir (quien quiera y pueda, cosa que no es nuestro caso) algún otro ingrediente como un poco de nuez moscada o pimienta.
* Sustituir, si no se tienen alergias, el aceite de oliva por mantequilla en el momento de dorar la cebolla y los ajos.
* Una manera de evitar los grumos al hacer la bechamel es ir agregando la leche templada o a temperatura ambiente, nunca fría, y no dejar de remover con la varilla para que se mezcle todo muy bien.
* Tapar la masa con papel film bien pegado (para evitar la formación de costra) y mantener en la nevera unas 2 horas, así se enfriará más rápido.
* Si hacen muchas croquetas, guardarlas en un táper bien separadas y congelarlas, aguantan perfectamente 1-2 meses. Eso sí, siempre sin freírlas.

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6 abr. 2017

Resulta feo que yo lo diga, pero la verdad es que estas torrijas sin lactosa salieron buenísimas. Desde que enfermé me acostumbré a usar pan sobrante de barra y preparar las torrijas en casa (ya saben que las que venden en la calle suelen llevar canela y leche normal, por lo que no puedo tomarlas) y como son tan fáciles de hacer, vale la pena. En esta ocasión recurrí a una de las recetas de pan de molde que tengo en el blog para ver qué tal quedaban. La verdad es que desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos. Vamos, casi no puedo ni sacarles fotos. Y es que en casa todos se apuntan a comer especial porque las que compré en la panadería sobraron., las tuve que tirar


INGREDIENTES (para el pan de molde): 250 gramos de cerveza con o sin alcohol —también puede sustituirse por leche con o sin lactosa, agua, leche de arroz, leche de soja, etc.—, 30 gramos de levadura fresca, 20 gramos de aceite de oliva, 40 gramos de semillas variadas (ojo: no poner semillas para el pan de las torrijas), 400 gramos de harina de fuerza, 1 cuchara de café de sal, una pizca de azúcar, 1 poco de aceite de oliva para pintar el molde.

INGREDIENTES (para las torrijas): 1 litro de leche sin lactosa o de soja, azúcar o miel, agua de azahar, naranja, 3 huevos y aceite de oliva.

ELABORACIÓN: para hacer el pan de molde seguir las indicaciones de la receta pinchando aquí. Dejar reposar y enfriar bien para cortar en rebanadas de un centímetro o centímetro y medio de grosor y dejar hasta el día siguiente (ojo, bien separadas las rebanadas para que se pongan un poco duras). Al otro día calentar la leche con una cucharada de café de agua de azahar, 2 cucharadas soperas de azúcar o miel, un buen trozo de piel de naranja que no contenga la parte blanca porque amarga. Pasar la leche a un recipiente grande de horno —de los de cocinar pollo al horno, por ejemplo— cuando esté bien fría y quitar la corteza del limón. Introducir en la bandeja las rebanadas de pan de molde para que se mojen. Si hiciera falta darles la vuelta para impregnarlas bien, pero no mucho porque se trata de que beban un poco de leche, no de que al cogerlas se destrocen por la cantidad de líquido que han absorbido. Seguidamente sacarlas, rebozarlas en los huevos batidos y freír en abundante aceite. Sacar y colocar sobre papel de cocina para eliminar el exceso de aceite. Al final, una vez frías, espolvorear por encima azúcar blanco, moreno o un poco de miel.

CONSEJOS:
* Las torrijas se pueden hacer con pan de barra o de molde comprado.
* Existen muchas opciones para bañarlas en líquido: leche sin lactosa, leche con lactosa, leche de soja, leche de arroz, vino dulce, etc.
* Hay personas a las que les gusta la combinación de vino y leche.
* Otra opción, cocinarlas al horno, mucho más sanas. Los pasos a seguir, bien sencillos. Tras empapar en líquido las torrijas y bañarlas en huevo, introducir en una bandeja de horno. Precalentar el horno durante 10 minutos; pasado el tiempo, colocar la bandeja con las torrijas dentro; programar la función grill y mantener unos 7-10 minutos por cada lado. El tiempo depende de cada horno. En mi caso, se doran en 9-10 minutos y cuando les doy la vuelta suelen tardar solo 6-7 minutos. Así que a vigilar que no se quemen.
* La infusión de leche con naranja y agua de azahar puede sustituirse por canela en rama o vainilla y limón.
* Si al final las rocían con miel, les aconsejo poner en un cazo la miel y agua hasta casi cubrir la miel. Remover la mezcla mientras la calientan para así obtener una melaza. Ojo, no excederse en el agua. Mejor verter poco a poco el agua y remover hasta lograr una consistencia un poco más ligera que una melaza antes de llevar al fuego. El punto óptimo lo obtendrán cuando hierva porque se habrá reducido. Si no fuera el caso, bajar el fuego y continuar unos minutos más hasta conseguirlo.
* Yo no pongo mucho azúcar cuando caliento la leche: Mejor que ustedes prueben las torrijas cuando se enfríen tras freírla u hornearlas para saber qué cantidad de melaza, miel o azúcar verter sobre estas y dejarlas a vuestro gusto.
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¡Muchas gracias por la visita! Feliz Semana Santa y nos vemos a la vuelta.